La crisis como oportunidad: el caso de El Llobregat

Esta semana se celebran los diez años de El Llobregat, el diario digital y la revista impresa mensual que cubre la información de la comarca del Baix Llobregat y la ciudad L’Hospitalet, en la provincia de Barcelona (España). Es un acontecimiento importante que se celebra como merece y que coincide con la segunda Gala de Premios que organiza la publicación y que tendrá lugar este jueves día 14 en Sant Boi, la localidad donde tiene su sede.

En 2006, El Llobregat era como muchas de las publicaciones gratuitas locales que existían entonces, donde pesaban más los contenidos publicitarios el llobregat 2010que los periodísticos. No en vano, muchos de estos productos desaparecieron con la crisis económico-financiera iniciada en 2008. El Llobregat no sólo ha conseguido superar los peores años de la recesión, sino que ha salido reforzado. Además de la década de la publicación, El Llobregat también celebra que ha ganado el premio a la mejor publicación gratuita de España que le ha otorgado la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas y que a partir de este mes se distribuye gratuitamente con El Periódico de Catalunya (el 14 de abril de manera excepcional, para coincidir con la II Gala de Premios; y el primer jueves de mes, a partir de mayo). Un último dato: El Llobregat ha tenido más de 1.600.000 páginas vistas el pasado mes de marzo.

Las claves del éxito

Nadie posee la fórmula del éxito, pero he aquí algunas claves que podrían explicarlo. En primer lugar, un editor-propietario, Xavier Pérez Llorca, convencido de la necesidad de ofrecer una publicación periodística, no un mero continente publicitario, a un conjunto de poblaciones unidas históricamente por razones que ahora no entraré a detallar. Y un editor humilde, esto es, lo suficientemente realista como para delegar el proyecto en manos de un veterano profesional del periodismo y excelente conocedor del territorio, Juan Carlos Valero.

A finales de 2012, Valero pone toda su experiencia y su pasión en El Llobregat, y comienzan a producirse cael llobregat 2015mbios. Entre los más significativos, cabe señalar el reclutamiento de nuevos colaboradores y profesionales del periodismo, entre ellos el actual director del medio, Imanol Crespo, pero también estudiantes de Periodismo que viven en el territorio y que desean conocer el periodismo de proximidad de primero mano. Gracias a todos ellos, El Llobregat comienza a ofrecer contenidos de alto valor añadido, donde sobresalen los especiales realizados con motivo de la celebración de elecciones municipales, las 100 propuestas para mejorar el territorio cuando la publicación llegó al número cien o, este mismo mes, un suplemento con los acontecimientos más importantes ocurridos en la última década de existencia de la publicación en el territorio que cubre.

Por tanto, el éxito de El Llobregat se debe, en gran medida, a la voluntad de un editor por ofrecer un mejor producto, a la visión de un profesional veterano y al compromiso con la calidad de un grupo de profesionales, entre los que destaca el director de la publicación. Ahora bien, como se suele decir, el todo es mayor que la suma de las partes. Y si algo ha caracterizado a El Llobregat ha sido la excelente relación existente entre todos los miembros del equipo, algo que facilita el intercambio de ideas sin miedo a ofender o a que sean robadas, invertir más horas sin mirar el reloj y contar con el apoyo extra del resto en caso de dificultad. Porque lo que subyace de fondo es una gran fe en el periodismo, en el valor de esta profesión-actividad para contribuir al conocimiento de lo que ocurre en la sociedad y la toma de decisiones acertadas. Esto es algo que no se puede comprar con dinero, pero que sin duda resulta mucho más valioso que él. Felicidades a El Llobregat, a BCN Content Factory (empresa fundada por Valero en 2014 desde la que asesora y edita más proyectos) y a todos los que trabajan o colaboran con ellas.

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“Spotlight” pone el foco en las grandezas y miserias del periodismo

Ya he podido ver Spotlight (foco, en inglés), la película que muestra la investigación realizada por el equipo de periodistas del diario The Boston Globe y que consiguió un premio Pulitzer. No es para menos, ya que los reporteros de esta especial sección, llamada precisamente Spotlight, dedican más de un año de su vida profesional a buscar las pruebas que confirmen algo que ya se intuía, pero que no estaba demostrado: que la Iglesia Católica, la jerarquía de Boston, era consciente de que existían sacerdotes que habían abusado de menores y, en lugar de apartarlos o denunciarlos, llegaba a acuerdos privados con las familias y se limitaba a cambiar a los curas de parroquia o a internarlos en un centro psicológico durante una temporada. Los periodistas descubrieron unos 90 casos. La publicación del hecho permitió descubrir más de 200, sólo en Boston.

Esta película resulta muy útil para conocer cómo el poder –en este caso, el poder religioso- se las ingenia para presionar a los que se dejan –las familias de niños desfavorecidos en primer lugar, pero también abogados- y no dejar ni huella. Sólo esto hace que merezca la pena verla, para darnos cuenta del mundo en el que vivimos y de lo difícil que resulta que se haga justicia, por muchas leyes que se promulguen y derechos que se reconozcan. También resulta muy interesante comprender la dimensión de la pederastia, algo más que el caso de unas pocas manzanas podridas, sino algo mucho más grave. Según uno de los expertos consultados por los informadores, un exsacerdote terapeuta, el 50% de los curas no son célibes, esto es, mantienen relaciones sexuales con otras personas; y un 6% de ellos, según sus cálculos, podría tener relaciones con menores –y sus previsiones son desbordadas completamente por la realidad-.

spotlight

En cuanto al periodismo, actividad que me ocupa y preocupa desde hace tiempo, queda muy clara la importancia de nuestro trabajo cuando se hace bien. Entonces, los periodistas escuchan a todas las partes implicadas (víctimas, familias, abogados, sacerdotes) y contrastan todo lo que les dicen, para poder hacerse cargo de la realidad y poder transmitirla con toda la claridad y amenidad posible.

Lamentablemente, y no soy la primera ni la última que lo digo ni lo diré, este periodismo ha caído en desuso y sólo muy excepcionalmente encontramos verdaderos trabajos de investigación como los que refleja la cinta. De hecho, y esto me parece el gran momento sobre el que debemos reflexionar los profesionales de la información, es cuando el espectador descubre que el periódico había recibido muchas pistas en años anteriores, pero no había tenido tiempo de profundizar en ellas. El responsable del equipo Spotlight reconoce, con gran pesar por su parte, que él era el jefe de Local cuando saltaron algunos escándalos y no hizo nada por evitarlos. ¡Dios mío!, me pregunto, ¿cuántos asuntos importantes dejaremos de cubrir de manera adecuada por atender las urgencias, la última hora, las exclusivas sobre cuestiones absurdas o, cuando menos, irrelevantes para la mayoría?

No quiero extenderme, que ya no tenemos paciencia para artículos largos y el filme daría para mucho, pero apunto otra reflexión que me parece interesante sobre la función de los periodistas en la sociedad. Spotlight también me ha dejado claro algo que ya intuía: que no somos perros guardianes ni contrapoderes, aunque a veces consigamos que algunos se lo piensen dos veces antes de cometer un delito o una injusticia –que no es lo mismo, insisto, y en la película se ve claramente-. Somos profesionales que, al escuchar a todas las partes y comprobar lo que nos dicen conseguimos comunicar historias de verdadero interés para todos y todas. ¿O es que a alguien le gustaría que sus hijos crecieran en un lugar donde alguien podría abusar de ellos con facilidad? Pluralismo, veracidad e interés público, las esencias del oficio, nada más y nada menos.

A ver si esta película remueve tanto como Todos los hombres del presidente, sobre la investigación del escándalo Watergate, y supone un revulsivo para la profesión periodística española (por cierto, este 2016 se cumplen 40 años). Que hace falta. Que sería genial tener más público dispuesto a pagar por la información, pero por algún lado hay que empezar.  Periodistas y empresarios, me temo que a todos nos toca invertir tiempo y dinero. Y ciudadanos, a ver si apoyamos a los medios y periodistas que merecen confianza. Sólo así podremos conocer mejor el mundo que nos rodea, sólo así podremos vencer la injusticia. No quisiera vérmelas, como el responsable de Spotlight, exclamando para mis adentros: “¿Dónde estaba yo entonces? No lo sé…”.

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¡Arranca tu tesis con un estado de la cuestión! Una idea para no sentirte aturdido cuando comienzas el doctorado

Francisco se siente “desbordado”. Me comenta que hace 20 días que ha iniciado el doctorado y que ya ha experimentado la “ansiedad” que acompaña las primeras lecturas. El post que le dediqué a María le ha aliviado un poco, tal vez por eso que dice el refranero español: mal de muchos, consuelo de tontos.  Intento ir más allá del consuelo y ofrecer algunas ideas, espero que útiles. Porque los males del doctorado se curan con más doctorado, es decir, con más horas de trabajo. Ahora bien, con trabajo bien orientado. Y ya sabemos que esto no siempre es así, ¿verdad?

Algunos investigadores recomiendan buscar artículos sobre la temática que nos interesa que aborden el asunto desde perspectivas diferentes y agruparlos de cinco en cinco. Artículos, y no libros, para leer más fuentes más rápido. Desde perspectivas diferentes, para ver mejor las diversas formas de encarar el tema. De cinco en cinco, para pararnos cada vez que leamos un bloque, pensar, escribir… Si tuviera que dirigir alguna tesis, yo recomendaría algo parecido, pero distinto.

Creo que muchas veces nos sentimos desbordados porque, al igual que sucede con las malas digestiones, hemos leído mucho y muy rápido, sin tiempo para saborear ni digerir, sin tiempo para pensar. Creo que muchas veces nos sentimos aturdidos porque no somos capaces de verbalizar o expresar con nuestras propias palabras lo que hemos leído previamente y de ahí deducimos, erróneamente, que no hemos aprendido nada.

revistas-cientificasLo que yo te sugiero, querido Francisco y todos los Franciscos del ciberespacio, es que busques las 10 o 15 revistas académicas de referencia o impacto en tu ámbito (en la biblioteca de tu facultad te ayudan, seguro), pues allí estarán, con toda probabilidad, los mejores de tu especialidad. Te sugiero que hagas lo que se llama un vaciado, esto es, que vayas buscando los artículos sobre el tema en el que quieres profundizar en los años que te interesen. También podrías buscar los artículos a través de bases de datos de referencia (que también te facilitarán en tu biblioteca), pero enseguida verás por qué te recomiendo lo primero. Cuando hayas localizado y/o descargado los artículos que te interesan, comienza a leerlos con calma, de cinco en cinco si quieres, y te paras a pensar un poco en lo que vas leyendo y tomando algunas notas en un cuaderno. No son ideas definitivas, no hay que guardarlas todavía en el ordenador, sino sólo pensar. Que ya verás que no es tan fácil como parece.

Todos los que empezamos en un campo de estudio sabemos que se ha escrito muchísimo sobre el tema antes de llegar nosotros. Por eso, lo más probable es que haya muchas formas de entender los conceptos básicos que conformarán tu marco teórico. Por ejemplo, si a mí me interesa el periodismo y la ética, es seguro –lo he comprobado- que tendré que tener una idea muy clara de qué entiendo por periodismo y por ética, pues todo ello condicionará la forma de abordar el trabajo de campo. Concreto un poco más. Si considero que los comunicadores de gabinetes de prensa son periodistas, entonces tendré que incluirlos en mi muestra; no así si no los considero como tales. Lo que quiero decir es que la revisión bibliográfica que te propongo te ayudará a conocer cómo entienden los investigadores profesionales los conceptos básicos sobre los que se asentará tu trabajo.

Como la mente no se aclara hasta que uno pone nombre a las cosas o las expresa a su manera, te propongo que elabores un artículo donde aportes un estado de la cuestión sobre el tema que te interese, que te vendrá de perlas para aclararte y para realizar tu primera aportación al mundo académico. Y te aseguro que se trata de algo más que iniciarte en la carrera académica, que también. Se trata de hacer tangible un proceso intangible que, por eso mismo, genera tanta ansiedad. Porque si no ves nada, crees que no tienes nada.  Volviendo al ejemplo de antes, el artículo podría ser algo así: “Ética y periodismo en las principales revistas académicas españolas (2000-2015). Conceptos básicos y estado de la cuestión”.

Te recomiendo empezar por la lengua y la cultura que domines, porque irás más rápido y de la bibliografía de dichos artículos irán saliendo autores relevantes a nivel internacional. Ahora bien, también podrías hacer otro artículo similar teniendo en cuenta las revistas internacionales, por qué no.

En fin, que tú puedes hacer lo que te dé la gana, sólo faltaría. Yo, echando la vista atrás, creo que puede ser un método útil para comenzar a iniciarte en el mundo del doctorado. Haces tu artículo, lo publicas en alguna revista o, mejor, asistes a algún congreso (¡o las dos cosas!), y vas conociendo así a tus compañeros de travesía intelectual, al mismo tiempo que vas preparando el marco teórico y el estado de la cuestión que incluirás en tu tesis doctoral. Todo ello te resultará muy útil y, sobre todo, reducirás malestar. En fin, ya me contarás si lo pones en práctica.

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Cómo enseñar ética en un mundo que no cree en ella

Esta semana tuve la oportunidad de dar (y recibir) una clase de ética. Un compañero no podía impartir la suya y me ofreció compartir con los estudiantes lo que sé sobre el tema. No podía decir que no. El asunto me apasiona y disfruto hablando sobre ello. Cada loco con su tema.

Los titulares de prensa, sin embargo, no me lo ponían nada fácil. A los ya conocidos escándalos de corrupción en las instituciones y partidos políticos de Valencia (PP) y Andalucía (PSOE), se sumaron algunos escándalos en el ámbito privado, como el supuesto fraude descubierto en las clínicas dentales Vitaldent. Y poco después sabríamos del presunto blanqueo de capitales cometido por el banco chino ICBC. Y luego vendría el aparente fraude de la carne. Y para qué seguir. Lo público y lo privado, todo es el reflejo de la misma sociedad.

corrupciónResulta muy complicado mostrar la importancia de comportarse éticamente en un mundo donde los valores que predominan son el lucro, el poder, la competitividad, la mentira, el egocentrismo y la indiferencia hacia lo que le pueda pasar a los demás, etc. No confundáis, por favor, la moral con la ética, les digo siempre a mis estudiantes. No os dejéis arrastrar por la moral que parece reinar en las redacciones, la moral de la supervivencia. Paraos un momento, pensad y preguntaros de vez en cuando: “¿Vivo o sobrevivo?”. Que la ética es la máxima expresión de nuestra libertad, nuestra capacidad para poner en cuestión lo aprendido y decidir desde lo que somos y hacia lo que queremos ser.

Algunos estudiantes me han reprochado que me mostré algo pesimista, y quienes me conocen saben que me esfuerzo continuamente por ver el lado positivo de la vida y contagiar esperanza entre quienes me rodean, pero puede ser. Puede ser que los titulares, que la realidad, me esté cambiando la mirada.

Todo cambia cuando te esfuerzas por hacer tu trabajo lo mejor posible y eso no es suficiente. Todo cambia cuando compruebas que, efectivamente, la economía se está llevando por delante a las personas. También en el periodismo, también en la universidad.

Afortunadamente, sigue habiendo gente buena, gente que se pone en el lugar de los demás e intenta encontrar la mejor solución para todos. Y eso es la deontología, queridos estudiantes, la capacidad para reflexionar juntos sobre lo que es mejor para los periodistas y el resto de la sociedad. Y, de nuevo, no confundáis la deontología con un mecanismo de autorregulación concreto como pueden ser los códigos deontológicos, un listado de deberes aparentemente fríos pero que esconden una gran sabiduría y generosidad por parte de las generaciones que os precedieron.

Que si os cuento cómo está la realidad no es para desanimaros, sino para deciros con más fuerza: aprovechad la carrera, aprovechad lo obligatorio y lo voluntario para aprender, aprovechad todo lo que esté en vuestra mano para salir al mundo más sabios, más fuertes, más coherentes. Que el viento sopla fuerte, pero, como decía no sé quién, podrás aprovecharlo a tu favor si sabes hacia dónde vas. Y que, cuando llegues, no llegues solo. Que la ética, desde Aristóteles, es una herramienta para la felicidad, y que no sabemos ser felices sin relaciones de calidad con los demás.

Gracias por los comentarios, gracias por ese post en tu blog (¡conseguí que alguien se parara a pensar!), gracias por permitirme compartir lo que sé y seguir aprendiendo con vosotros. ¡Hasta siempre!

Imagen tomada de aquí.

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La ilusión venció al miedo: presentación de mi tesis

Estimado lector,

El día 21 de enero de 2016 defendí mi tesis doctoral en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna. Fue un momento muy especial, no sólo porque culminaba un proceso de muchos años, sino porque estuve acompañada de personas que aprecio y me aprecian. Es por ello que pude disfrutar de todo el proceso. La ilusión venció al miedo.

Ya sabes que me interesa mucho la docencia, el periodismo y la ética, así que no te extrañarás si descubres, en la presentación que hoy comparto contigo, que mi tesis versara sobre esos temas. El contenido es, lógicamente, esquemático, pero te servirá para hacerte una idea. Como siempre, puedes preguntar y comentar lo que quieras, a la espera de que la tesis se publique en abierto.

Un fuerte abrazo y seguimos compartiendo.

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Integrados y desintegrados por las (nuevas) tecnologías

Recientemente he visto dos anuncios que me han dado mucho que pensar sobre el uso que hacemos de las tecnologías. Los voy a incluir a continuación sin comentar nada, para que puedas formarte tu propia opinión. Después, si quieres, puedes leer la mía.

El anuncio del autobús

El anuncio de la cama

¿Qué te han parecido?

¿Compartirías conmigo y mis lectores tu opinión?

Lo que yo veo (que no es lo mismo que lo que quieren transmitir los publicistas):

Lo más evidente, que ambos anuncios ofrecen una visión positiva de la tecnología. ¡Qué coherentes que son estos anunciantes!, ¿eh?

Para ello, nos muestran personas que comparten su tiempo con otras personas a través de sus dispositivos móviles. ¡Qué fantástica que es la tecnología que une a las personas! All you need is love…

¿Que la primera chica se impacienta y prefiere saber de su amigo (virtual) que estar con ella misma? ¡Pues déjala!

¿Que la segunda prefiere contar el notición a su pareja a través del móvil? ¡Pues no te reprimas!

Ahora, en serio. No tengo fobia a las tecnologías ni aversión a los móviles, pero estos anuncios me han hecho pensar que tal vez estamos perdiendo cosas esenciales al utilizar dichas herramientas tan a la ligera. Es importante encontrar tiempo para uno mismo, VITAL diría yo, en esta sociedad tan veloz y saturada de información. Es importante saber, TRASCENDENTAL, que hay acontecimientos que pierden intensidad y valor si se comunican a través de una pantalla.

Espero no ser apocalíptica, pero temo que quienes han integrado mejor las tecnologías acaben desintegrados (Umberto Eco in memoriam). Y una persona desintegrada (cuyas partes no se hallan integradas armónicamente) es una persona infeliz. Reflexiona de nuevo. No confundas la vida con la tecnología.

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Y después de la tesis, ¿qué?

Hace unos meses finalicé mi tesis doctoral y todavía no he escrito nada al respecto. Ni una sola línea. Extraño en mí, que me gusta reflexionar en voz alta y compartir experiencias, ¿no os parece?  Lo cierto es que todavía no sé por qué no me animo a celebrarlo. Será que todavía no ha llegado el momento de la defensa pública, prevista para el día 21 de enero, y que uno teme cantar victoria antes de lo previsto, “no vaya a ser que…”. Y, sin embargo, finalizar una investigación de semejante envergadura requeriría de unas buenas celebraciones, en plural, independientemente del juicio ajeno que merezca el resultado.

invitacion tesis

La tesis doctoral, creo que ya lo he comentado alguna vez, requiere un salto cualitativo respecto a cualquier trabajo realizado durante la carrera, por muchos motivos que ahora no entro a detallar, pero que exige dar lo mejor de uno mismo. El proceso implica un gran crecimiento intelectual y, en general, personal, y conlleva un gran desgaste físico y psicológico. Por eso, cuando uno acaba la tesis, lo primero que suele hacer es recuperarse. Recuperarse en todos los sentidos.

Por muy bien que uno se haya planificado, cualquier obra creativa puede pulirse indefinidamente, por lo que, si uno es mínimamente cuidadoso, y los doctorandos solemos serlo, solemos aprovechar hasta el último minuto disponible. Esto significa, entre otras cosas, que uno tiende a trabajar más horas de las recomendadas, descuidar otras facetas como el cuidado físico y las relaciones personales y, en definitiva, a desequilibrarse. Vamos, que no nos volvemos locos porque ya lo estábamos cuando nos metimos en esto.

El desgaste psicológico no debe ser menospreciado, ya que se trata de un trabajo muy largo en el tiempo –cuatro años de media, habitualmente más- y uno va siendo más consciente de sus errores a medida que transcurre el tiempo. Esto es bueno, pues significa que uno ha aprendido por el camino, pero ha de manejarse con cuidado, so pena de no cerrar nunca el proyecto. Como el poema de la utopía, que cito en mi tesis, el horizonte se mueve a medida que nos aproximamos a él.

A todo lo anterior se suman muchas incertidumbres, que solo el tiempo y el reposo pueden desvelar. ¿El esfuerzo mereció la pena? ¿Alguien valorará el resultado? ¿Podré dedicarme a la investigación y la docencia, como era mi deseo al iniciar el doctorado? ¿Y qué voy a hacer ahora, que he dedicado más de media vida a estudiar y aprender? Como puede apreciarse, el doctorando que ha depositado su tesis se enfrenta a un cóctel de interrogantes que ha de digerir con sumo cuidado, so pena de quedar (más) tocado. Tal vez por eso opté por el silencio, porque todavía no podía verbalizar muchas de las sensaciones y pensamientos que bullían por dentro. Tocada, sí, pero no hundida. Seguimos…

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