Maribel Martínez Éder, auténtico referente moral en tiempos de crisis

In memoriam

 Cuántas veces habremos oído que estamos en crisis; pero no una crisis única ni primordialmente económico-financiera, sino ética, moral, de valores. Y cuántas veces habremos comentado que faltan referentes, líderes, personas que miren más allá de sí mismas, crean en lo que hacen y lo vivan con coherencia hasta las últimas consecuencias. María Isabel Martínez Éder, fundadora de la Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de Medios de Comunicación, Telespectadores y Radioyentes, era así.

maribelMirar más allá de sí

Los líderes son capaces de ver donde otros no ven y son capaces de ver más allá de sus propios intereses. Maribel, como todos la conocíamos, se dio cuenta enseguida de que la explosión mediática –recordad que la pluralidad televisiva comenzó a finales de los ochenta del siglo XX- podría comportar un cambio cultural a peor. Es decir, que los medios de comunicación, en vez de ayudarnos a desarrollar nuestra mente y nuestro corazón con más y mejores argumentos y con más y mejores sensibilidades, podían estar provocando justo lo contrario.

Esto, que otros también vieron y que otros hemos ido viendo después, podía haberse quedado ahí. Lo he visto, me quejo, me cabreo, me entristezco, me desespero y sigo con mi vida. Porque, claro, no se puede hacer nada. Porque, evidentemente, ellos son más poderosos y están mejor organizados. Porque, obviamente, tengo mejores cosas que hacer y que me van a reportar menos quebraderos de cabeza y probablemente más dinero… Menos mal que Maribel Martínez Éder no pensó así y fundó en 1992 la asociación que presidió hasta el viernes pasado, en que falleció.

Creer en uno mismo

De hecho, creo que fue su magnanimidad –ese corazón generoso donde siempre había espacio para los demás- lo que le dio la fuerza necesaria para denunciar la ‘televisión basura’, viniera de donde viniera, y defender los derechos de los telespectadores, sobre todo de los más vulnerables, niños y adolescentes.

Maribel creía tanto en lo que hacía que su garganta desconocía cómo se pronunciaba la derrota. Jamás la vi hundida ni desanimada, dando la batalla por pérdida. Y tiene su mérito, porque la ‘guerra’ que comenzó Maribel era –y es- de tipo cultural y, por tanto, no consiste en reservar las fuerzas hasta alcanzar un objetivo concreto –aunque los había, como sus campañas a favor de una televisión de calidad-, sino en algo intangible y difícilmente mensurable que alguien más pragmático hubiera desestimado a la mínima dificultad. Maribel, por el contrario, apostó por una ‘guerra’ a largo plazo, utilizando todos los medios a su alcance sin importar el tiempo, el dinero o la salud. Así era la fe que tenía en su proyecto, en su misión, en lo que sentía en su interior.

Viñeta de Oroz
Viñeta de Oroz

Coherencia hasta el final

Tal concentración de energía no podía no producir algún efecto. En 2003, Tele5, una de las cadenas más criticadas por la asociación, planeó un contraataque –qué digo, una emboscada- que perjudicó la imagen y el honor de Maribel. Como ella misma cuenta, unos ‘periodistas’ contactaron con ella para hablar de niños, violencia y televisión. Mentira. Contratados por Tele5, sólo buscaban ridiculizarla y, con ello, desprestigiar el trabajo de las asociaciones de telespectadores. Lo consiguieron, a pesar de que un juez estimó en 2007 que debían borrarse todas las imágenes referentes a su persona.

Maribel podría haberse retirado entonces. Podía haber pensado, como piensan muchos, que ya había hecho bastante por la sociedad, que el mundo no valoraba su trabajo y que lo mejor era una retirada a tiempo. Y abandonar el frío del espacio público para refugiarse al calor de la vida privada. Todo lo contrario. Maribel decidió seguir luchando por lo que creía, aunque a partir de ese momento fuera más difícil –que lo fue-, pues muchos le hicieron vacío. Pero siguió, siguió y siguió, como siguen quienes saben que han encontrado el sentido de su vida y abandonar significa abandonarse, renunciar a su identidad.

Maribel llegó incluso a vislumbrar la importancia de que su trabajo no se perdiera en las cloacas del tiempo, de modo que los que vinieran detrás de ella no empezaran de cero. Así nació el proyecto del Puré mediático, un volumen publicado recientemente por ediciones Eunate donde se recoge parte de su actividad al frente de Plaza del Castillo.

Todas estas cualidades, a mi juicio, convierten a Maribel en un auténtico referente moral, una verdadera líder de la ética de la comunicación. Muchas personas pensarán que la fama acompaña a todo líder que se precie. No lo creo. De hecho, creo que esta característica es uno de los `vicios´ de nuestra época. Si no sales en los medios y en las redes sociales, no eres nadie. Nada que ver. Yo creo que la sociedad avanza gracias al esfuerzo desinteresado de personas anónimas, héroes en minúscula, como Maribel Martínez Éder. Estas palabras, que sólo muestran su faceta profesional –imagínense cómo era en privado-, quieren servir de homenaje y de recuerdo. Porque una persona así no debería ser olvidada.

***

Maribel, ganes o no el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2014, tu vida ha sido la de una triunfadora. Gracias por tu ejemplo. En este mundo, hacen falta más personas como tú. Te quiero.

 

Imágenes tomadas de aquí y aquí.

 

 

“Puré mediático”: más de 20 años defendiendo una televisión de calidad

Cuando Maribel Martínez Éder se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Navarra, jamás pensó que dedicaría más de 20 años de su vida a defender una televisión de calidad. Su vocación, tardía, se disparó cuando, ya como madre, comprobó la ‘basura’ que tenían que digerir sus hijos a través de la pequeña pantalla. Es así como nació la Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de los Medios de Comunicación, una organización modesta pero perseverante que intenta ayudar a padres y ciudadanos a adquirir conciencia crítica sobre la relación medios-sociedad; un trabajo que ha cuajado en “Puré mediático”, una publicación de unas 500 páginas donde se recogen esos más de 20 años al servicio de una sociedad más sana, culta y responsable. portada

Ya en la dedicatoria se ve claramente que Martínez Éder es una es una mujer directa y valiente, que arremete contra quienes promueven, consienten o toleran el incumplimiento de la normativa española y europea, sean profesionales y propietarios de los medios de comunicación, sean partidos políticos o instituciones públicas: “Ni sucesivos gobiernos, ni oposición, ni defensores del pueblo o del menor, ni códigos de autorregulación, ni Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en su apartado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, han estado a la altura de las circunstancias. […] Es así y ha sido su responsabilidad”.

Entre las denuncias más repetidas por Plaza del Castillo se encuentran la vulneración de los derechos de los menores y la ausencia de una autoridad audiovisual independiente que vele por su cumplimiento. Otro caballo de batalla ha sido la lucha contra la denominada ‘televisión basura’, gracias a una campaña anual realizada cada 10 de mayo para defender una televisión de calidad denominada ‘Un día 10 sin ver la televisión”. Los motivos, por si alguien todavía duda: “La televisión basura es barata de realizar, crea adicción, extiende el analfabetismo cultural, favorece la degradación ética y social y crea una audiencia acrítica fácilmente manipulable”. Otras cuestiones que surgen a lo largo de casi un centenar de artículos ordenados cronológicamente son el supuesto servicio público de Radiotelevisión Española, los excesos de la cadena de televisión Telecinco, el incumplimiento de los códigos de autorregulación, la exposición de violencia y pornografía, y la saturación publicitaria, entre otras.

Cuando Telecinco les grabó con cámara oculta

Muy mal no debían de estar haciéndolo cuando, en la Navidad de 2003, Telecinco envió a dos supuestos periodistas al despacho de la asociación para elaborar un supuesto reportaje sobre niños, violencia y televisión, cuando lo que en realidad buscaban era desprestigiar su labor a través de un reportaje que se emitió en ‘El tomate’ y ‘Crónicas Marcianas’ el 22 de diciembre de 2004. En la sentencia 99/2007, el juzgado de primera instancia número 5 de Pamplona condenó a Gestevisión-Tele5 a hacer público el fallo, algo que se cumplió de forma un tanto peculiar: “La emisión [del reportaje] se llevó a cabo en horas de máxima audiencia, pero la lectura de la sentencia impuesta se realizó en torno a las 2,20 horas de la madrugada el día 7 de octubre, dando fin al programa ‘La noria’, leída por su presentador Jordi González y deliberadamente confundida con los títulos de crédito”. La campaña de difamación dañó la credibilidad de Martínez Eder y la asociación, no así su fuerza de voluntad. Más bien, todo lo contrario:

“Nunca me he amedrentado, nos hemos amedrentado ni dudado, de la tarea apasionante a la que he, hemos dedicado los últimos veintidós años, pero a partir de que Mediaset-Telecinco se arriesgara a delinquir, a cometer semejante abuso, tuve la convicción absoluta, de que transitaba, transitábamos, por el buen camino”.

El libro, publicado por la editorial Eunate, incluye datos brutos, muchísimo material gráfico y hemerográfico y concluye con un anexo donde se incluyen los principales manifiestos, declaraciones, campañas, estudios, informes, etc. en los que ha participado o promovido la asociación desde sus orígenes hasta el día de hoy. Un copioso volumen que ofrece, por primera vez, la visión de los usuarios de los medios de comunicación a lo largo de dos décadas; algo que, como recuerda la fundadora de la Asociación Plaza del Castillo, demuestra que la ciudadanía española no se halla ni “adormecida”, ni “indiferente”, ni “desorganizada”.

La desmitificación de los medios

Versió en català

“Los medios manipulan”. Esta frase salió a relucir en la mesa redonda organizada por Aulamèdia para presentar la campaña Una mirada crítica para una ciudadanía crítica. Lo curioso del caso es que no la pronunció un profesor sino un periodista.

Los medios manipulan, en el sentido de que manejan o dan forma a la realidad a través de una serie de decisiones inevitables como decidir qué es noticia, y cuánto espacio o tiempo merece. Ahora bien, los criterios para dilucidar la cuestión pueden ser legítimos, como la proximidad y la relevancia; o ilegítimos, como la búsqueda de espectáculo, intereses económicos o políticos a cualquier precio.

Sólo así se entienden las recomendaciones del periodista Joan Roura a los presentes en la sala: primero, investigar a los autores de las noticias –medios y periodistas-; segundo, consultar varios medios de comunicación; y tercero, dirigido fundamentalmente a padres y profesores, evitar que la gente se forme a través de los medios. “A duras penas informan”, reconoció.

El director de Aulamèdia, Francesc-Josep Deó cogió el testigo y apuntó la necesidad de abandonar de una vez metáforas que distorsionan la realidad, como que los medios de comunicación son una ventana o un espejo de la realidad. También lamentó la importancia que se concede a los medios, esta vez tecnológicos, como si la presencia de ordenadores en las aulas contribuyera, ipso facto, a crear una conciencia crítica respecto al contenido de los medios, esta vez de comunicación social.

Sólo así se comprende la gran aportación realizada por el docente Xavier Breil, quien presentó las diez unidades didácticas del material Por una ciudadanía crítica, que ha elaborado para ayudar a profesores y ciudadanos a reflexionar sobre la “manipulación” mediática.

La pregunta que me planteo es que, si los medios y los periodistas han dejado de ser los agentes que generan ciudadanos críticos, ¿por qué las autoridades no apuestan por la educación y promueven la creación de una materia específica que contribuya a formar ciudadanos conscientes y responsables de lo que consumen y producen a través de los media? De momento, el interrogante carece de respuesta.

Más información sobre la jornada: aquí.

Pasa un día 10 sin ver la televisión

La Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de Medios de Comunicación, Telespectadores y Radioyentes convoca, un año más, la campaña  Un día 10 sin ver la televisión. El lema de esta duodécima edición, a favor de una televisión de calidad, en contra de la televisión basura, invita a todos los telespectadores a apagar el televisor el día de mayo, con el fin de poner de manifiesto su rechazo ante algunos de los contenidos que se emiten por el medio audiovisual.

En concreto, la asociación llama la atención sobre dos fenómenos muy presentes en la televisión española, la telebasura y la telerealidad, a pesar de que las principales cadenas generalistas se comprometiron a cumplir un código de autorregulación en 1993 y 2004.

La organización ciudadana  critica prácticas frecuentes como la exaltación de los más bajos instintos, el acoso a la intimidad, la vulneración del derecho al honor y a la propia imagen, la utilización de cámaras ocultas y, en general, “el fomento de una contracultura de lo más abyecto, grosero, vulgar y cutre, mostrando el escaparate infame de una sociedad falsa y manipulada por unos pocos en su propio beneficio”, según reza un comunicado.

Plaza del Castillo desmiente, por tanto, la idea de que es el público el que demanda tales contenidos, y recuerda que ya en 1997 una parte muy representativa de la sociedad española firmó un manifiesto en contra de la televisión basura.

Para todos aquellos que decidan secundar la campaña, la organización les propone 400 alternativas y un listado con 100 canciones para invertir el tiempo de manera más enriquecedora y constructiva.

¡¡FELIZ 10 DE MAYO!!

Foto: http://www.telebasura.net/

En busca de una vía democrática para democratizar la información

El sábado pasado asistí a dos talleres organizados por el Fórum Social de la Comunicación (FSCom) y realizados en el marco del Fórum Social Catalán. Uno de ellos se titulaba “¿Qué demonios es el FSCom y por qué estamos aquí?” y otro “Derecho a la información y medios alternativos”.

En los dos se daba por supuesto que la información y la comunicación son bienes públicos, bienes de todas las personas, por el mero hecho de ser personas. “Respirar, comer y, luego, la comunicación. Porque no sabes ni comer si no hay comunicación“, ejemplificó sabiamente uno de los participantes y, a la postre, secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas, Dardo Gómez.

Tiene razón. Hemos de ganarnos la vida y hemos de intentar que otros puedan ganarse la vida con dignidad, pero inmediatamente después, o mejor en paralelo, hemos de pelear por lo que de verdad necesitamos: una información y una comunicación que nos ayuden a sacarle el máximo partido a nuestra vida. 

En general, los asistentes a los talleres (una veintena de personas en cada uno, más o menos) fueron muy conscientes de las deficiencias de la información que reciben, tanto a través de los medios de comunicación “masivos” o “tradicionales” como de los “alternativos” o “contestatarios”.

El problema, como muy bien planteó Montse Santolino, de la Federación Catalana de ONGs para el Desarrollo, radica en que, una vez hecho el diagnóstico, los preocupados por estas cuestiones no somos capaces de unirnos para cambiar las realidades que criticamos.

Creo que está en lo cierto. A veces tengo la sensación de que nos reunimos para desahogarnos, para sentir que hacemos algo por cambiar las cosas, que nos movemos, pero luego, a la hora de la verdad, nos fallan las fuerzas, las ganas o lo que sea, y no somos capaces de tender puentes hacia otras personas o instituciones que también desean un cambio.

En el FSCom hablamos mucho del fenómeno del “chiringuitismo” que, como podéis imaginar, consiste en que cada uno quiere manejar su “chiringuito” a su antojo, sin interferencias de ninguna clase. Como el “ombliguismo” (individualismo), pero en clave social. Fíjaos qué contradicción: queremos democratizar el uso de la información y la comunicación, pero sin aplicar-nos la democracia.

Durante los talleres, yo pensaba que las personas que anhelamos una información y una comunicación mejor somos bastantes; bastantes como para hacer algo significativo, quiero decir. Sin embargo, también veía -y sigo viendo- que tenemos poco tiempo -trabajo, familia, descanso y ocio, cómo no- y poco dinero, por lo que hemos de organizarnos muy bien.  

En el primer taller nos ofrecieron un listado con posibles acciones que debíamos ordenar por orden de importancia. Yo puse que lo primero era la educación y la formación crítica en comunicación, la creación de espacios de debate. Porque, me preguntaba -y me pregunto-, ¿de qué sirve un medio de comunicación que realmente cumpla su cometido, pero que no tiene público, pues éste prefiere (ha desarrollado el gusto para) leer/ver/escuchar otras cosas?

Después, y esto puede ser deformación profesional, creo que es necesario que existan periodistas profesionales; quiero decir, personas que cobren un sueldo por dedicarse única y exclusivamente a buscar, elaborar y comunicar información. Por eso, creo que sería bueno apoyar a todos aquellos profesionales que, conscientes de su precariedad y su impotencia, deseen dejar de ser técnicos/funcionarios de la comunicación, al servicio únicamente de su empresa u organización,  y quieran volver a ser periodistas, al servicio también de la sociedad en su conjunto.

También dedicaría una atención especial a los derechos de los ciudadanos a acceder y a comunicar información, no sólo a recibirla. Estos aspectos han estado muy descuidados y es hora de que se desarrollen como merece un derecho humano.

Escuché y pensé muchas más cosas, pero supongo que se me quedó grabado aquello que yo ya tengo muy marcado, y es que es necesario un esfuerzo de unión. Con la cantidad de medios, organizaciones y movimientos que hay en Cataluña, de preocupación social quiero decir, no entiendo cómo todavía no ha surgido una vía democrática para democratizar la información.

Sigo pensando…

Foto: Daniel Gomis

Los telespectadores contra ‘Sálvame’

Teleespectadors Associats de Catalunya (Telespectadores Asociados de Cataluña) ha iniciado una campaña en la que pide a los ciudadanos que colaboren con la asociación para que Tele5 retire de la parrilla el programa Sálvame.

Para hacerlo, sólo hay que meterse en la página de la campaña y rellenar un breve formulario que figura después de la siguiente carta :

Apreciado Sr. :

Me dirijo a usted para pedirle la retirada del programa “Sálvame”, que su cadena emite de las 15:45 a las 18:45, franja que se enmarca en el horario de superprotección acordado por las cadenas y el gobierno en el 2004. Este espacio se nutre de gritos, enfrentamientos y rumores. Pero no sólo estas malas prácticas periodísticas son la columna vertebral de este programa, sino también los contenidos sexuales, la burla y la vulneración de la intimidad. En definitiva, le pido un programa cuya materia prima sea el entretenimiento basado en el respeto, la inteligencia y el buen gusto.

Gracias por su atención

Atentamente

 

¿Quién cuida de los más débiles? (o la televisión en verano)

La Asociación Plaza del Castillo de Usuarios de Medios de Comunicación de Navarra, integrada en la Federación Ibérica de Asociaciones de Telespectadores y Radioyentes (FIAimagesTYR), denominada IC Media desde 2008, ha enviado un comunicado en el que denuncia la vulneración de los derechos de los telespectadores por parte de las cadenas Telecinco y Antena3.

Dicha asociación muestra su preocupación por los más pequeños, ya que la programación veraniega de dichas cadenas se ha ido poblando de “delincuentes, drogadictos, prostitutas, corruptores de menores (son algunas de las acusaciones que entre broncas, insultos y agresiones incluso físicas, convenientemente filmadas, se lanzan unos a otros)”, señala su presidenta, Maribel Martínez Éder.

Plaza del Castillo lamenta que los consejos audiovisuales autónomicos de Andalucía, Cataluña y Navarra no hagan nada ante la vulneración sistemática del código deontológico que dichas cadenas se comprometieron a cumplir, así como la pasividad del Gobierno, jueces y fiscales.

Para ver el comunicado completo, puede pincharse aquí.

 

Imagen obtenida de www.lanoticiarebelde.com