¿Hay algo mejor que soñar y cumplir tus sueños? Sí, compartirlos con los demás y ponerlos al servicio de una gran causa

Hace unos días se ha celebrado en la Universitat Internacional de Catalunya un simposio sobre nuevas tendencias publicitarias; más concretamente, sobre advergaming y gamificación en publicidad. No pude disfrutar de todas las intervenciones, como me hubiera gustado, pero la del fundador de Bliss Games, Julio Hidalgo, me pareció genial.

advergaming

Comencemos por el principio. El advergaming (unión de ‘advertising’ y ‘gaming’, publicidad y jugando) y la gamificación publicitaria son, muy toscamente hablando, dos estrategias que combinan la publicidad y el entretenimiento con el fin de que los ‘jugadores’ pasen un buen rato y, sobre todo, compren un producto o contraten un servicio de una marca determinada.

Seguimos. Bliss Games (Juegos de gozo o la dicha, en inglés) es una empresa fundada por Julio Hidalgo que se dedica a idear, diseñar y desarrollar videojuegos que no fomentan la violencia y cultivan la inteligencia emocional, entre otros valores.

Valores. Caliente, caliente. No voy a hablar de los millones de dólares que genera la industria del videojuego cada año ni de los que está previsto que genere. Tampoco me voy a detener en el mercado potencial que se está abriendo ante los anunciantes. Y tampoco voy a fijarme en la trayectoria profesional de Hidalgo, quien ha trabajado en algunas de las mejores empresas tecnológicas del momento.

¡Arde! Hoy sólo quiero fijarme y que mis estudiantes se fijen en los mensajes que, entre imágenes, cifras y gráficos, Hidalgo nos iba regalando en cada diapositiva de su presentación. Aprendizajes de toda una vida, sabiduría comprimida.

* Atrévete a soñar. Ah, mis pragmáticos alumnos, no os conforméis con la primera idea que surja de vuestra mente ni el primer trabajo que caiga en vuestras manos. ¿Cómo, que todavía no sabes a qué dedicarte? Hidalgo tampoco lo tenía claro, pero sabía que, desde pequeño -¡gran pista!-, le encantaba contar historias. Sí, luego estudió Ingeniería, pero nunca dejó de crear historias y formarse en ello -¡otro gran consejo!-.

** No te olvides de disfrutar. El secreto del éxito profesional, según Hidalgo, consiste en una equilibrada fórmula que combina la competencia (ser muy bueno en lo que haces) con el disfrute (pasártelo muy bien haciendo lo que haces). Porque así no te cansas, porque así nunca te estancas, porque así no tienes miedo al riesgo, porque así tu único límite es tu imaginación…

*** Al servicio de una gran causa o la felicidad. Ah, queridos míos, aquí no puedo añadir mucho más a sus palabras: “Hay algo más que cumplir tus sueños de la infancia: compartir tus dones y tus valores poniéndolos al servicio de una causa mayor”. Tal vez vuestra cabeza no os deje apreciar el valor de estas palabras -¿hace falta ser un hidalgo soñador para verlo?-. Tal vez sea el pesimismo, tal vez el miedo…

Ojalá algún día reciba un correo vuestro donde aparezca algo similar a esto: “De eso que hablábamos en clase de Ética, de eso que el TFG (Trabajo Final de Grado) no me dejaba ni olerlo, comienzo a verlo, comienzo a verlo”. Y yo seré feliz, porque vosotros y vosotras habéis empezado a serlo.

Entretenidos y exhaustos

Impresiona ver a cientos de personas saliendo de un tren en una gran ciudad, pongamos Barcelona.
Decenas y decenas de cuerpos caminando en la misma dirección, decenas y decenas de cabezas mirando hacia el mismo lugar…
Levanto la cabeza y observo la señal de Sortida/Salida que seguimos sin cuestionarnos.
Cuántos caminos trillados, encauzados, dirigidos, controlados…
Siento que alguien o algo, tal vez nosotros mismos, nos ha ganado la partida, la vida…
Entretenidos y exhaustos, lo difícil -¿lo imposible?- es mirar al que camina a mi lado.
Yo estoy aburrido, yo estoy cansado, yo, yo, yo…
El nosotros está desapareciendo de nuestro vocabulario.
Son las ocho de la mañana y creo que todavía no he despertado.

 

rayban
¿Es este anuncio un reflejo de las contradicciones del sistema?

 

Integrados y desintegrados por las (nuevas) tecnologías

Recientemente he visto dos anuncios que me han dado mucho que pensar sobre el uso que hacemos de las tecnologías. Los voy a incluir a continuación sin comentar nada, para que puedas formarte tu propia opinión. Después, si quieres, puedes leer la mía.

El anuncio del autobús

El anuncio de la cama

¿Qué te han parecido?

¿Compartirías conmigo y mis lectores tu opinión?

Lo que yo veo (que no es lo mismo que lo que quieren transmitir los publicistas):

Lo más evidente, que ambos anuncios ofrecen una visión positiva de la tecnología. ¡Qué coherentes que son estos anunciantes!, ¿eh?

Para ello, nos muestran personas que comparten su tiempo con otras personas a través de sus dispositivos móviles. ¡Qué fantástica que es la tecnología que une a las personas! All you need is love…

¿Que la primera chica se impacienta y prefiere saber de su amigo (virtual) que estar con ella misma? ¡Pues déjala!

¿Que la segunda prefiere contar el notición a su pareja a través del móvil? ¡Pues no te reprimas!

Ahora, en serio. No tengo fobia a las tecnologías ni aversión a los móviles, pero estos anuncios me han hecho pensar que tal vez estamos perdiendo cosas esenciales al utilizar dichas herramientas tan a la ligera. Es importante encontrar tiempo para uno mismo, VITAL diría yo, en esta sociedad tan veloz y saturada de información. Es importante saber, TRASCENDENTAL, que hay acontecimientos que pierden intensidad y valor si se comunican a través de una pantalla.

Espero no ser apocalíptica, pero temo que quienes han integrado mejor las tecnologías acaben desintegrados (Umberto Eco in memoriam). Y una persona desintegrada (cuyas partes no se hallan integradas armónicamente) es una persona infeliz. Reflexiona de nuevo. No confundas la vida con la tecnología.

Qué pasa y quién manda en el Baix Llobregat i L’Hospitalet

Estimados lectores,

Me complace comunicaros que en breve se publicará un libro en el que he participado, si vosotros así lo deseáis. Os voy a explicar un poco en qué consiste y ojalá que os animéis a comprar uno o muchos ejemplares.

La obra, escrita fundamentalmente en catalán (¡se entiende bien!), se titula Quién es quién. Radiografía de quienes mandan en el Baix Llobregat y L’Hospitalet y se dirige sobre todo a las personas y entidades que viven en la comarca y ciudad mencionados y quieren hacerse una idea aproximada de lo que sucede en él y de quién o quiénes tienen más peso en cada uno de los ámbitos que se tratan.

portada libro

Y son muchos, porque mis compañeros y yo hacemos un repaso por los sectores institucional, político, judicial, policial, económico, laboral, social, mediático, cultural, educativo, sanitario, deportivo y, en último lugar, de ocio y tiempo libre.

Además, el volumen cuenta con numerosos artículos escritos por los propios protagonistas, de tal manera que el lector puede saber cómo se expresan y qué priorizan quienes toman decisiones clave en el ámbito que les interesa, sin intermediarios de ningún tipo.

Y, si os parece poco, el editor del proyecto, Juan Carlos Valero, ha querido incluir un listado con los datos de contacto de las principales instituciones, organizaciones, empresas, asociaciones y equipamientos del territorio, al que se puede acceder a través de un código QR.

Si te parece interesante y, sobre todo, importante, no lo dudes y colabora con nosotros. Solo con la ayuda de personas como tú es posible sacar adelante proyectos de periodismo de datos y servicio como éste.

Encontrarás más información sobre cómo comprar un ejemplar (¡o muchos!) a través de Mecenix.

La enseñanza de la ética en la universidad, ¿una misión imposible? Carta de despedida a mis estudiantes

Los investigadores con más experiencia suelen afirmar que la ética no se puede enseñar; como mucho, se puede aprender. Lo que quieren decir, si no interpreto mal, es que el aprendizaje depende más del alumno que del profesor. La joven profesora que esto escribe se rebela y se pregunta: ¿y acaso no sucede esto mismo en cualquier materia?

Pienso en mi experiencia de este curso 2014-2015, en que he impartido unas clases de Ética de la Comunicación en el grado de Publicidad y Relaciones Públicas. ¿Qué habrán aprendido mis estudiantes?, me pregunto.

Estoy prácticamente segura de que conocen dos herramientas que antes no conocían: una, para tomar decisiones éticas; otra, para poder situarse a sí mismos o a otras personas en un nivel de desarrollo moral a partir de los razonamientos expresados. Casi segura, porque las hemos utilizado en prácticamente todos los casos que hemos trabajado juntos.

Creo que también han aprendido que la teoría no se halla desgajada de la experiencia, esto es, que una buena teoría ética  no es más que una manera de expresar una experiencia ética muy profunda y, por ello, muy verdadera. Varias veces les he repetido que ellos, que se dedican a poner etiquetas y crear eslóganes para atraer la atención de los consumidores, bien pueden valorar que Aristóteles formulara un “término medio”; o Kant, un “imperativo categórico”. En definitiva, creo que han comprendido que la teoría mana de la experiencia, básicamente porque primero vivimos y después pensamos. Y, si no, tal vez no sea una teoría, sino una mera racionalización (pensar primero para intentar controlar lo que vivimos).

Tengo más dudas acerca de si se han dado cuenta de que la ética es una experiencia muy profunda, muy difícil de expresar, de verbalizar, de atrapar con palabras. Lo intenté con el anuncio que realizó Aquarius para fin de año, parafraseando el eslogan y diciéndoles que la ética  tiene algo que ver con una “increíble sensación de venirse adentro”. Dudo que lo consiguiera, porque no les insistí lo suficiente en que uno se repliega sobre sí mismo porque antes ha visto la fragilidad del otro y se ha conmovido, porque el otro no nos ha dejado indiferente.

¿Se puede enseñar que el otro no nos resulte indiferente? Aquí es donde creo que aciertan los docentes universitarios con más experiencia. Se puede dar a conocer la realidad del otro, para evitar prejuicios, se puede hacer que entren en contacto con personas vulnerables, para sensibilizarse, se pueden hacer algunas cosas, pero… Tal vez llegamos demasiado tarde. Aristóteles decía que la enseñanza de la ética era más efectiva en personas que ya habían vivido dichas experiencias cuando eran pequeñas. Y que si tenía que argumentarle a alguien por qué no debía pegar a su madre, lo mejor era darle un buen palo.

Mis queridos alumnos, yo sólo os pediría dos cosas: una, pensad  antes de actuar. Me he dado cuenta de que estamos en un mundo tan acelerado que pocas personas se paran a pensar antes de actuar. Pensad, para acertar vosotros con vuestra vida y para no hacer daño a los demás de manera innecesaria.

La segunda cosa, la segunda cosa me la ha sugerido un anuncio que he visto hace poco y que, por eso mismo, no hemos podido visualizar en clase: no os engañéis. Si no sois felices, si os sentís solos, si no conseguís relaciones estables o no alcanzáis lo que os proponéis, algo falla. Paraos de nuevo y pensad en qué estáis fallando vosotros, que es lo único que realmente depende de vosotros mismos. Pensad y actuad en consecuencia. Aunque cueste mucho al principio, os aseguro que llegaréis a un lugar mejor. Porque  “siempre hay salida”, porque “nunca es tarde para comenzar de nuevo”. Vivid y no sobrevivid. Gracias por este curso. No os olvidaré.

‘Todoístas’ sin saberlo. La publicidad al descubierto

En las Ciencias de la Comunicación existe un viejo debate acerca de si los medios reflejan o construyen la realidad. En el caso de la publicidad, la polémica reside en si los anunciantes-publicitarios muestran o crean las necesidades de los ciudadanos. Es un debate antiguo y probablemente sin solución, ya que la comunicación puede cumplir perfectamente las dos funciones sin tener que renunciar a una de ellas: cuando comunicamos expresamos nuestra visión de la realidad pero también influimos en los que nos rodean.

Total, que hace poco escuché un anuncio en la radio que me dio mucho que pensar, porque me parece que refleja bastante bien un aspecto de la realidad que yo ya había percibido pero que no había acertado a expresar. Señoras y señores, con ustedes… ¡el todoísmo!

todoismo

Como se puede observar, el todoísmo es una nueva filosofía de vida, como en su momento pudo o puede serlo el taoísmo. Esa visión del mundo consiste básicamente en que la persona no está dispuesta a renunciar a nada. Es decir, el clásico lo quiero todo “bueno, bonito y barato”, pero en versión moderna o modernizada.

Sinceramente, me parece una descripción genial del momento en que vivimos. ¿O acaso soy la única que percibe que muchas personas creen que tienen derecho a todo lo que les beneficia y, al mismo tiempo, que no han de hacer ningún esfuerzo o pagar ningún precio por conseguirlo? Ahora mismo pienso en los estudiantes que quieren aprobar y sacar incluso buena nota sin invertir el tiempo necesario para ello. Simplemente, porque tienen derecho y punto. O las personas que se quejan de la corrupción, pero no hacen nada para combatirla o, incluso peor, la toman como excusa para justificar sus “pequeñas miserias”. Pero no es el único ejemplo y  estoy segura de que a ti se te ocurren muchos más.

En definitiva, creo que estamos ante un nuevo estilo de vida que en un anuncio puede quedar muy gracioso, pero que en el fondo puede resultar bastante peligroso. Más que nada porque la vida no es así y creer que sí lo es puede conducirnos a una continua frustración. En la vida, y esto es lo que la publicidad nos suele ocultar, todo, absolutamente todo, requiere un esfuerzo. Incluso planificar un viaje apetecible, si se quiere aprovechar al máximo. Por no hablar del esfuerzo de cuidar las relaciones personales. ¿O será verdad que para conseguir un amigo basta con enviar una invitación virtual y ser aceptado como tal?

Lo que es y debería ser el periodismo. Un par de lecturas (II)

En el post anterior reseñaba lo que dos periodistas norteamericanos, Bill Kovach y Tom Rosenstiel, y un periodista español, Iñaki Gabilondo, consideraban que debía ser el periodismo. En este comentario intento explicar lo que consideran que es el periodismo o, mejor dicho, aquello en lo que se está convirtiendo, si no se le pone remedio.

Si recordáis, los autores coincidían en que el (buen) periodismo presta un servicio muy importante a los ciudadanos que consiste básicamente en ofrecerles la información necesaria para formarse su propia opinión sobre el mundo que les rodea y poder decidir con más posibilidades de éxito.

Un servicio  público en entredicho

Esta afirmación, que muchos compartiríamos en la teoría, se viene abajo cuando miramos la realidad y comprobamos que la información periodística, más que ayudarnos, muchas veces nos desorienta y confunde. Los periodistas también son conscientes de este hecho, y así lo constatan Kovach y Rosenstiel cuando explican el origen de su libro, una reunión de periodistas  preocupados:

“Les resultadaba difícil reconocer en la labor de sus compañeros lo que ellos consideraban periodismo. En vez de servir a un interés público más importante, temían, la profesión lo estaba socavando” (K&R, 2003, 15).

Gabilondo, por su parte, también intuye que el periodismo corre un cierto peligro, pues se está perdiendo de vista al ciudadano: “Si no nos importa el destinatario, el papel del periodismo comienza en cierto modo a desfigurarse. Este oficio sólo tiene sentido si te importa el destinatario” (G, 2011, 54).

Veamos a continuación por dónde vienen las dificultades para que el periodismo sea lo que debería ser y se esté convirtiendo en…

Un instrumento al servicio de los intereses económicos de la empresa o grupo mediático

La lógica económico-financiera ha extendido sus tentáculos a todas las esferas de la sociedad y las ha impregnado de una tinta monetaria que distorsiona su percepción y actuación, lamentablemente también en el caso del periodismo.

Kovach y Rosenstiel sostienen que asistimos a “la mayor amenaza sufrida hasta la fecha. Estamos por primera vez ante el auge de un periodismo basado en el mercado y cada vez más disociado de cualquier noción de responsabilidad cívica” (K&R, 41).

Gabilondo también lo tiene muy claro y advierte que “el periodismo está siendo desbordado por la lógica económica. La rentabilidad se está imponiendo del todo, de manera que la lógica de las redacciones está siendo completamente sometida a la del gerente; la lógica de la industria de la comunicación se ha apoderado de la comunicación” (G, 39).

Esto se traduce en cuestiones muy concretas como, por ejemplo, primar la inversión tecnológica por encima de la inversión en personal, valorar los resultados de audiencia a costa de la calidad, poner el entretenimiento por delante de la información…

Un  instrumento al servicio de los partidos políticos

El periodismo y los periodistas también tienen el peligro de convertirse en instrumentos al servicio de los partidos políticos u otros grupos ideológicos. Este problema no es nuevo pues, como indican los periodistas norteamericanos, “en los últimos trescientos años la historia del periodismo ha sido la historia de su recorrido desde la fidelidad a los partidos políticos a la fidelidad al interés cívico” (K&R, 137).

Ojo. No se niega que los periodistas tengan ideas políticas y, por tanto, se sientan más afines a unos partidos que a otros. De lo que se trata es de no confundir lo que uno piensa con lo que otros quieren que piense. El periodista español pone su propio caso como ejemplo:

“Yo me puedo sentir comprometido con aquellos que me sigan porque creen que tengo una mirada progresista sobre la realidad, pero nunca me comprometería con los que pensaran que debo ofrecer una interpretación socialista de la realidad”(G, 112).

Un instrumento al servicio del mejor postor

Entramos en una de las cuestiones más peliagudas y que ponen en entredicho la existencia misma del periodismo, tal y como lo concebimos idealmente: la contratación de periodistas para trabajar en gabinetes de prensa, departamentos de comunicación y similares.

Iñaki Gabilondo menciona un aspecto concreto y es que la existencia de gabinetes de prensa está desactivando la iniciativa periodística y está conviriendo a los medios en “portavoces oficiosos de titulares -todos ellos interesados- procedentes de fuentes que hacen innecesaria la tarea de la acción periodística” (G, 96).

Yo, por mi parte, creo que el problema es mucho más grave pues, como estamos viendo, el problema radica en que hoy ya no resulta fácil distinguir entre los periodistas desinteresados -o, más bien, interesados en servir a la ciudadanía- y los periodistas interesados -esto es, dispuestos a servir a cualquiera que les contrate-.  

Esto es muy grave, pues significa que estamos dejando de creer en lo que el periodismo debería ser y estamos comenzando a dar por sentado -y por válido- lo que el periodismo es o en lo que se está convirtiendo. Y si dejamos de creer en que podemos ejercer un buen periodismo, entonces dejamos de luchar y pelear por ello, y nos acomodamos -nos volvemos periodistas acomodaticios- a lo que hay. Y si nos conformamos con lo que hay, ¿cómo podemos esperar que la ciudadanía crea que les servimos a ellos? Y si no cree que les servimos, ¿por qué habrían de pagar por nuestros servicios?

Y eso no es lo peor de todo. Lo peor de todo es que si desaparece el periodismo, desaparece la mejor herramienta que hemos sabido construir para mantener una democracia viva. Os dejo con unas palabras de Kovach y Ronsenstiel que me dejan sobrecogida:

“La civilización ha producido una idea más poderosa que cualquier otra, la idea de que las personas pueden gobernarse a sí mismas, y ha creado una teoría de la información, que en gran parte aún no ha sido articulada, para sostener esa idea. Esa teoría se llama periodismo. Pues bien, esa idea y esa teoría nacieron y caerán juntas” (K&R, 266).

¿Estamos cayendo?