¿En qué momento se distanciaron profesión y academia? Reflexiones en torno al V Media Ethics Conference

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Por fin pude asistir a la quinta edición del Congreso Internacional de Ética de la Comunicación (V International Conference Media Ethics), que se celebró en Sevilla los pasados 28 y 29 de marzo. Había asistido a la primera y a la segunda edición, pero no había podido acudir a las restantes, y fue un auténtico placer reencontrarme con viejos conocidos y viejas problemáticas. Esta vez no presenté ninguna comunicación, por falta de tiempo para prepararla, pero me pregunto si ese hecho me ayudó a mirar el congreso desde otra perspectiva…

Esta vez no voy a hacer un resumen de las ponencias y comunicaciones que se presentaron. Para eso, apreciado lector o lectora, ya cuentas con el programa del congreso, la cobertura que hice desde mi cuenta de Twitter con el hagstag #MethicsConf y alguna que otra crónica, como la que resume la intervención de Hugo Aznar, profesor de la Universidad CEU-San Pablo de Valencia.

Esta vez voy a anotar algunas reflexiones que me ha sugerido el congreso, por el puro placer de escribirlas y compartirlas:

  • Nada nuevo sobre el horizonte: mismos enfoques, mismas técnicas. Me sorprendió que, tres años después de haber defendido mi tesis y no haber podido dedicarme a la investigación sobre ética periodística, se sigan tratando prácticamente las mismas cuestiones con los mismos planteamientos y metodologías. Comprendo que el avance científico es lento, y que en poco tiempo es imposible establecer un cambio de paradigma, pero no puedo quitarme de encima esa sensación de Déjà vu
  • El periodismo sigue siendo el rey de la investigación en comunicación. A pesar de tratarse de un congreso de ética de la comunicación, el periodismo sigue acaparando el protagonismo de los investigadores, dejando en un muy segundo plano los medios audiovisuales –y no hablo de las reflexiones sobre la ética de la ficción, inexistentes- y la comunicación publicitaria o, en general, persuasiva.
  • Ni rastro de los periodistas ni de los comunicadores en ejercicio. En algún momento del congreso se hizo referencia a los periodistas vocacionales que se esfuerzan por hacer bien su trabajo en medio de circunstancias adversas. Ahora bien, no había prácticamente ninguno en la sala, con lo que todas las recomendaciones no dejaban de ser lo que denominamos un brindis al sol…
  • La dificultad de hacer autocrítica. Algunos investigadores abogaron por establecer una relación más estrecha entre periodistas y ciudadanía, como una vía para conseguir financiación y contenidos de mayor calidad. Eso sí, nadie se planteó por qué existen tantas dificultades para que la universidad y los profesionales puedan trabajar juntos en pro de una mejor investigación y una mejor información, respectivamente.
  • La inteligencia emocional todavía no ha llegado a la universidad. Me sorprendió que la mayoría de las investigaciones siguen la tradición positivista-cientificista, es decir, hipótesis, comprobación de hipótesis a través de un trabajo de campo, conclusiones. No es que tenga nada en contra de ella; más bien al contrario, me parece necesario que existan este tipo de investigaciones. Sin embargo, la ética, como filosofía moral, no puede quedar reducida a ella, so pena de perder sentido y trascendencia. ¿Qué significa investigar sobre ética: saber qué se entiende por ella, contribuir al bien de la profesión y de la sociedad, ser mejor persona y mejor profesional…? Aristóteles lo tenía claro: estudiamos ética para ser buenos, para ser mejores personas. Los estudios de corte cientificista ni inspiran ni motivan. Desmoralizan, que diría mi admirado Ortega y Gasset.
  • No hay congreso pequeño, sino almas pequeñas. Si comparo esta edición con las dos primeras, observo que el International Conference Media Ethics ha quedado reducido a su mínima expresión. Muy lejos quedaron el enorme salón de actos de la Facultad de Comunicación, las numerosas sesiones paralelas, el bullicio de congresistas y estudiantes… Y, sin embargo, ha sido el congreso que más me ha conquistado a nivel humano. Felicidades a todos los organizadores, especialmente a Juan Carlos Suárez Villegas, profesor de la Universidad de Sevilla.
  • Si seguimos haciendo lo mismo, seguiremos obteniendo los mismos resultados. No conseguimos que periodistas ni estudiantes se interesen por los congresos de ética y, sin embargo, seguimos repitiendo la misma fórmula: busto parlante, preguntas, busto parlante, preguntas… Creo que ya es hora de atreverse a probar otros formatos, otras estrategias. Como bien me recuerda mi apreciado Enrique Sueiro, “comete nuevo errores”. El “no” ya lo tenemos.

Si algún periodista o directivo de un medio de comunicación está preocupado por la repercusión que pueden tener sus informaciones en la sociedad y ha conseguido leer este post –dos circunstancias dignas de mérito-, que por favor nos ayude a buscar fórmulas para que quienes tienen tiempo para pensar –académicos- y quienes tienen tiempo para actuar –profesionales- puedan compartir ideas y experiencias, y trabajar juntos por un periodismo digno de ese nombre: veraz, plural y de interés público.

AlbertEinstein

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6 respuestas a “¿En qué momento se distanciaron profesión y academia? Reflexiones en torno al V Media Ethics Conference

  1. Estimada EVA – mi gran reconocimiento de tus reflexiones críticas. GRACIAS.
    Tus argumentos comprueben mi sospecha y anterior experiencia. Añado solo – pero, claro, sin tener más información por no asistir al congreso – que supongo que en el fondo, como noté también en otros congresos de otras organizadores , que muchos ponentes NO QUIEREN COMPROMETERSE ‘PERSONALMENTE’. Muchas ponencias se apoyan en estadísticas y referencias bibliográficas (de otros) – y evitan así de defender una creación propia, que tantas veces echo de menos. Digo a veces: “Si asisto personalmente a una ponencia NO quiero escuchar solo lo que ya he sacado de la literatura (sea del ponente o de otras fuentes), SINO una OPINIÓN de COMPROMISO PERSONAL del EXPERTO.
    Pero, vale, así tengo todavía más razón de no salir de mi isla en la sierra…. donde espero la visita de una EVA ‘comprometida’ con la ética. – un abrazo – valentín
    PD: Supongo que tampoco se ha hablado en el congreso de mi tema ( “suicidio y muerte” en la ética de medios de comunicación). Otro ejemplo, que estos temas tocan lo personal del ponente, del periodista – y así “mejor no tocar”.

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    1. Hola, Valentín:
      Disculpa el retraso. La vuelta ha sido intensa.
      Es muy interesante eso que comentas, que quieres escuchar la voz del ponente, y no tanto ideas que puedes leer antes o después del congreso.
      Obviamente, se presentan una serie de conclusiones sobre los temas expuestos, pero puede que tengas razón en lo que comentas, y que esto explique en parte la distancia entre la academia, que busca mirar las cosas con distancia, con “objetividad”, y la profesión, que ha de responder a la realidad constantemente.
      Sobre tu tema de especialización, lo siento, no recuerdo nada relevante.
      Y cuando quieras, te dejo un espacio en mi blog para que nos hables de la relación entre ética, suicidio y medios de comunicación.
      Un fuerte abrazo y seguimos,
      Eva

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      1. Estimada EVA, GRACIAS por decir “muy interesante” – pero – no veo muy claro ‘en cuanto’ tu opinión y tu experiencia coincide con mi crítica a algunos (¿muchos?) ponentes: “que NO se quieren COMPROMETER PERSONALMENTE”. A parte de lo comentado de estadísticas y citas bibliográficas (de otros) noto a veces una falta de exponer su muy personal opinión de creación propia. Puede ser que temen estar tan directamente ( en un congreso, una jornada, una ponencia) confrontado con las críticas del público– o, a veces, NO tienen tanto de opinión propia… como me comprueben las repeticiones y repeticiones también en alguna literatura sobre mi tema – el suicidio – Supongo que exactamente en este punto paso lo mismo que a los periodistas: tratar de la muerte y de suicidio implica una confrontación personal que muchos quieren evitar –consciente- o inconscientemente.
        Sobre este punto –y la mencionada invitación a escribir en tu blog sobre el suicidio…de escribo vía e-mail.

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