¿Quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos? La distinción entre ética y moral en una novela de Coelho

Mucha gente concibe la ética como algo abstracto, aburrido y alejado de su vida cotidiana. Sin embargo, el bien y mal están -inevitablemente- presentes en nuestro día a día,  como cuando pensamos “qué amable” o exclamamos “qué sinvergüenza”. Pero son muchos años, siglos, de vericuetos teóricos y tecnicismos enrevesados, de malinterpretaciones y abusos.
el vencedor esta solo
La literatura puede ayudarnos a explicarnos y a entenderlo mejor. Estos días he leído una novela que me regalaron hace tiempo -por fin-: El vendedor está solo, de Paulo Coelho.

No desvelo nada importante si afirmo que el protagonista es un asesino y que la acción transcurre durante el festival cinematográfico de Cannes.

El libro constituye una descripción muy verosímil de quién y qué se mueve durante esos días. La obra puede resultar especialmente reveladora para los y las jóvenes que se quieren dedicar al mundo del cine y la moda, pues se observa con gran claridad cómo se juega con la vocación de los aspirantes a hacerse un hueco en el celuloide y la pasarela.

También puede ayudar a las grandes estrellas a percibir con claridad el precio que muchas veces se paga por alcanzar los propios sueños y a plantearse si realmente vale la pena hacerlo.

¿Y esto, tiene que ver con la ética? Mucho. Desde un punto de vista social, somos testigos de un universo que vive ajeno e indiferente a todo lo que sucede a las personas que ingresan unos millones o miles de euros menos. El autor lo expresa magníficamente cuando detalla el proceso de creación de un diamante: desde su extracción y venta en condiciones infrahumanas e ilegales hasta el dedo de la estrella de turno.

Ahora bien, Coelho deja muy claro que los deslumbrantes valores del dinero, el poder, la fama, la belleza y la juventud no pueden ocultar la profunda soledad en que se encuentran muchas de las personas que se pasean por Cannes y, en general, bajo los focos y los flashes. Aquí destaca la historia de un distribuidor de cine, admirado por todos por haberse hecho un hueco entre las grandes distribuidoras, quien a su vez envidia al hombre que es capaz de permanecer solo en una de las muchas fiestas que se organizan durante los días del festival.

Aquí entramos ya en un punto de vista más personal y psicológico. ¿Es casualidad que las estrellas que relucen por fuera se hallen tan apagadas por dentro? ¿O que quienes supuestamente se consideran vencedores socialmente sean unos fracasados a título personal o familiar?

La cuestión es todavía más compleja en el caso del protagonista, quien se muestra seguro de regirse por una moral individual, si no intachable, al menos justificable. Y aquí topamos con el que considero que debería ser uno de los grandes temas de la ética, por mucho que haya pasado y siga pasando prácticamente desapercibido: el autoengaño.

Ah, qué fácil ver la paja en el ojo ajeno y la   viga en el propio, que diría el sabio de Nazaret, muy citado y venerado, por cierto, por el protagonista del relato. Ah, qué fácil justificar cualquier medio para alcanzar el más bello de los fines.

El asunto es francamente importante y aquí reside, a mi juicio, el sentido de la distinción entre ética y moral que muchas veces los teóricos y docentes no sabemos explicar. La moral social y la moral individual nos dicen lo que -supuestamente- está bien o mal, pero sólo la ética, la persona ética, se pregunta los porqués, pone entre paréntesis los valores heredados y se cuestiona a sí misma en profundidad.

Resulta curioso que muchas veces quien se cuestione a sí mismo sea tachado de débil o percibido como tal, cuando precisamente sólo los inseguros repelen la autocrítica como el aceite al agua. Y aquí veo yo que reside la moraleja de esta fábula contemporánea: los vencedores están solos, si vencer significa perseguir los valores sociales e individuales a ciegas y a cualquier precio. Bravo, Coelho.

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13 respuestas a ¿Quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos? La distinción entre ética y moral en una novela de Coelho

  1. valentinaustria77 dijo:

    Estimada EVA, siempre agradezco tus reflexiones. Gracias. – Pero (y sin referirme al núcleo del artículo: moral-ética) permíteme un mini-comentario ref. otra parte de tu artículo ( o sea de Coelho…): Cierta ‘contraposición’ entre una vida ‘vacía’ de los ganadores de millones – a – una supuestamente ‘menos vacía’ vida de los humanos ‘normalitos’.
    Estoy convencido que MUCHAS VIDAS de MUCHOS personas que NO ganan más que su sustento de vivir TIENEN TAMBIÉN una vida VACÍA. Mira los miles de pacientes de V.Frankl y en general de los psicólogos y psiquiatras.
    Así ‘prefiero’ -si no puedo llenar la vida con tanto sentido- el mundo de cierto lujo y comodidades…
    PD: Si hablamos de Cannes… será importante de hablar de las películas de Haneke… este sí toca los dilemas de la ética…

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  2. @evajg dijo:

    Hola, Valentín.
    El placer es mutuo, la verdad.
    Es verdad, todos podemos tener una vida vacía y sinsentido, independientemente del dinero que tengamos en nuestro bolsillo. Pero tal vez esa ausencia se perciba mejor en el contraste entre lo que nos sobra (dinero, poder, fama) y los que nos falta (sentido, paz, amor).
    ¿Me recomiendas alguna película de Haneke, por favor? No le conozco.
    Gracias y seguimos compartiendo.

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  3. valentinaustria77 dijo:

    Me hace pensar, claro, como todas tus reflexiones. Lo positivo – llamar la atención a los jóvenes de no dejarse cegar únicamente por la fama, dinero… sin dar además ‘más’ sentido (mundano y trascendental) al camino…
    PERO repito mi cuestionamiento de presentación “en blanco y negro”.
    Y me quedo la sospecha que muchas veces el ejemplo (“la vida de famosos, ricos será… vacía…”) sale de cierta envidia y/ justificación de la propia condición de ‘ser menos exitoso’. Siempre dudaba de la ‘verdad’ del tan trillado “mejor pobre y sano, que rico y enfermo”. Engaña con una posibilidad de ‘elegir’. PERO NO HAY esta ELECCIÓN.- Claro, si la pobreza me asegura la salud…prefiero ser pobre en vez de ser rico… PERO NO ES ASÍ…muchas veces al contrario – ciertas posibilidades económicas permiten mejores condiciones de salud y en la enfermedad. Y faciliten más tiempo ‘libre’ para buscar (¡!) sentidos (p.e. en los libros, en los estudios) – QUOD ERAT DEMONSTRANDUM
    PD: Otra vez cierta ‘verdad’ de Coelho para sus lectores…traen a él éxito – dinero y fama -… no se va a quejar…
    PD2: ya los antiguos griegos tenían razón con valorar tanto la ‘moderación’.

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  4. Querida Eva: No he leído el libro de Coelho pero he percibido la gran analitica que efectuas sobre la fama, su coste, sus beneficios, etc… . Desde mi humilde punto de vista te diría que ni todo es blanco ni todo es negro. Creo que hay una gran diversidad entre las personas que buscan la fama. Algunos ya la han encontrado (quizás por su kharma) y otros pese a su persistencia jamás lo lograrán. Es una cuestión del savoir faire de los aspirantes o no. Seguro que habrá quien esté dispuesto a darlo todo, quizás hasta regalando su honor con tal de jalonar su fama y carrera. Pero preguntémonos lo efímero o no de esas cimas que se pueden alcanzar tan fácil. ¿No habrá algo de trampa? La fama puede ser comprada pero luego está la capacidad de saberla mantener.
    A nivel personal opino que estamos en un momento muy acelerado donde internet nos está desquiciando un poco. Confundimos todo con tal de lograr nuestro objetivo, soslayando aspectos fundamentales de la moral y la ética. Hemos de darnos cuenta que puede que ese no sea el camino correcto, pero sólo el tiempo pone todo en su sitio y da o quita razones. Por mi parte me uno a los conservadores con ánimo de avanzar pero no a cualquier precio ni regalando mi invendible y más preciado patrimonio. El honor.
    @danielpueyo

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    • @evajg dijo:

      Hola, Daniel:
      Gracias por participar en la conversación. Pues creo que estamos de acuerdo en lo esencial: no todo vale para alcanzar la fama, suponiendo que sea un valor que valga la pena buscar (que no lo tengo claro). Y sobre el honor, la palabra puede que haya perdido un poco el sentido en el mundo actual, pero creo que entiendo el fondo. No obstante, te animo a explicarnos qué entiendes por tal, para no confundirnos.
      Saludos cordiales,

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    • valentinaustria77 dijo:

      supongo ( con mis limitaciones de ser extranjero – pero pienso, trabajo, sueño ya en español) que en vez de ‘honor’ se puede emplear mehjor: DIGNIDAD. ¿Es así, estimado Daniel?

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  5. valentinaustria77 dijo:

    —ref. ‘alcanzar’ la FAMA. Me parece que se puede cuestionar como ‘alcanzar/buscar…la FELICIDAD’. – NO se debe tomar como META EN SÍ ¡!! sino solo como resultado, consecuencia de un ‘buen trabajo’ (en amplio sentido)..
    —ref. ‘dar todo para alcanzar…dinero’ – Esto NO solo se puede limitar a ‘los ricos’ (envidiados); pensando en cuantas ‘pobres’ (no tan ‘ricas’) que venden su cuerpo………(y no hablo de las pobres que tienen prostituirse para sobrevivir)

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  6. valentinaustria77 dijo:

    a propósito del BLOG: ¿la hora se debería cambiar…?

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  7. Sobre la ética, la dgnidad y el honor.

    Honor
    Sentimiento que comprende la reputación, autopercepción o identidad moral de un individuo o de un grupo.

    La ética (del lat. ethĭcus, y este del griego ἠθικός ēthikós; la forma f., del lat. tardío ethĭca, y este del gr. ἠθική ēthikḗ[1] ) es la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano.[2] Además, tiene como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado.

    La ética estudia qué es un acto moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, es decir busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro.

    Después de éste prólogo, espero se entienda la intención de mi comunicación.
    El honor es algo fundamental en cada uno de nosotros. Es nuestro yo más profundo. Como si fuera nuestra médula ósea. Aquello intocable, personal, que nos hace únicos como seres humanos y que no deberíamos “regalar” bajo ningún concepto.
    La dignidad, o «cualidad de digno» (del latín: dignĭtas, y que se traduce por «excelencia, grandeza»),[1] hace referencia al valor inherente al ser humano por el simple hecho de serlo, en cuanto ser racional, dotado de libertad.[2] No se trata de una cualidad otorgada por nadie, sino consustancial al ser humano.[3] No depende de ningún tipo de condicionamiento ni de diferencias étnicas, de sexo, de condición social o cualquier otro tipo.[4] Según la distinción introducida por Millán-Puelles, esta es la dignidad ontológica, diferente a la dignidad adquirida, siendo este último concepto similar al del honor.

    -Me atrevería decir que la dignidad no es igual al honor. Como leíamos arriba, lo digno es más algo excelente y con grandeza. No diré que el honor no contenga dignidad.

    Intentando comunicarlo lo mejor posible, el edificio sería la dignidad(excelente), los cimientos el honor (la esencia suprema).
    ¿Me he explicado Eva? ¿ he liado más la trama… ?

    @danielpueyo

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    • valentinaustria77 dijo:

      Queridos contertulianos, como vos podáis imaginar, tantos matices semánticas cuestan a un extranjero – así me quedo – en el contexto de ‘alcanzar fama’y‘regalar su honor’ – con ‘mi’ expresión de ‘pérdida de cierta estimación de sí mismo’; si bien se usa muchas veces también ‘perder su dignidad’ – y NO se refiere a una dignidad ‘ontológica’.
      Esta última me toca mucho más en mi dedicación al tema “muerte digna” – un tema grande para la ética -y- …para la estimada EVA de ética… – un abrazo-

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    • valentinaustria77 dijo:

      no comment??????????

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  8. @evajg dijo:

    Valentín, no sé si entiendo bien el comentario, pero creo que debería responderte Daniel, porque él ha utilizado el concepto de honor. ¡Lo siento!

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