García Avilés: “Lo digital se ha introducido en nuestro mundo de una manera casi sibilina”

Un experto en teoría de la comunicación invitar a usar la tecnología con espíritu crítico

José Alberto García Avilés (Granada, 1965) ejerce como Profesor Titular de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche.  Tras una década impartiendo la asignatura de Teoría de la Comunicación, este periodista y doctor en Comunicación por la Universidad de Navarra decidió plasmar todo su conocimiento y experiencia  en una obra divulgativa al servicio de toda la sociedad: “No es un manual para alumnos, sino que intenta ofrecer algunas respuestas y también bastantes incertidumbres acerca de cómo nos afecta la comunicación en el día y cómo podemos estudiar y analizar foto 3los fenómenos comunicativos”. El libro, publicado por la editorial UOC, no obstante, también puede resultar de utilidad a los académicos y profesionales del ramo.

¿Por qué resulta tan importante pararnos a pensar en la comunicación?

Es muy importante porque es una actividad que realizamos constantemente todos los seres humanos a lo largo del día. Querámoslo o no, estamos comunicando y, por tanto, tomar conciencia de cómo comunicamos e intentar reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestra comunicación, me parece que merece la pena, aunque no seamos expertos o no trabajemos en el ámbito de la comunicación.

Y, luego, caer en la cuenta de que hay diversos niveles de comunicación que tienen siempre una relación bidireccional, es decir, que lo que comunicamos afecta a nuestro entorno, y lo que recibimos de nuestro entorno incide en nuestra forma de actuar y de pensar. Hay un nivel de comunicación personal e íntima, como en las relaciones de pareja; luego tenemos un nivel de comunicación grupal, como puede ser el entorno familiar, amical o laboral; un nivel organizacional, como una empresa; y, por su puesto, una proyección social, como los medios de comunicación o las redes sociales.  El núcleo del libro es la comunicación social, pero también se toca la comunicación verbal y no verbal o la organizacional, por ejemplo.

¿No resulta un poco exagerado afirmar que vivimos en una sociedad de la información, la comunicación y el conocimiento?, ¿qué ocurre en los países en vías de desarrollo?

comunicar en la sociedad redComo sostienen muchos autores, desde los años 80, con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, vivimos en una sociedad de la información, y es un término que ha hecho fortuna, porque el desarrollo y la implantación de dichas tecnologías ha cambiado los paradigmas de la comunicación de una manera radical. A este planteamiento se le pueden hacer diversas críticas, como que no es lo mismo una sociedad de la información que una sociedad del conocimiento, donde esa información se convierte en un bien útil y repartido. No hay duda de que estamos en la sociedad del dato, y por eso se habla de una saturación informativa, pero otra cosa es que tengamos capacidad para procesar esos datos. Sí que podemos coincidir en que hay información que fluye libremente, pero eso no se está plasmando en un mejor conocimiento y mucho menos en lo que es la sabiduría, la experiencia de la vida, esa aplicación ética frente a los problemas. Y, por supuesto, existe una brecha digital entre la gente que está en ese núcleo duro de la sociedad de la información, y personas y zonas que están fuera de esa sociedad porque no tienen la tecnología ni los recursos necesarios. En el barrio de Manhattan de Nueva York existen más conexiones a internet que en todo el continente africano.

La obra incide constantemente en cómo internet y el mundo digital en general nos ha cambiado la vida. ¿Somos conscientes de lo que ha supuesto ese cambio?

En un nivel micro, sí que hay estudios sobre poblaciones y usos de tecnologías concretas que ofrecen resultados sobre lo que supone el consumo de comunicación a través de móviles, el visionado de tantas horas de televisión o la presencia continuada en redes sociales para las capacidades de la persona o unos determinados hábitos positivos o negativos. Pero sí es cierto que esa irrupción de lo digital en nuestro mundo se ha introducido de una manera casi sibilina, sin que nos demos mucha cuenta. A mí no me gusta ser apocalíptico, pero la tecnología nunca es neutral. Siempre nos acaba afectando y a veces nos puede crear perjuicios.

Neil Postman proponía un ejercicio mental que puede ser muy útil: desconectar todos los enchufes de la casa, empezando por los más recientes hasta los más antiguos. Si lo hacemos, veremos cómo hay tecnologías que parecen irremplazables y que en ocasiones podríamos funcionar perfectamente sin ellas, e incluso nuestra vida podría mejorar. Tenemos que pararnos a valorar si ese hábito nos beneficia o realmente nos puede perjudicar.

Cuando habla de la irrupción sibilina de la tecnología, ¿está pensando en grandes compañías, como Google, que controlan lo que hacemos?

Me refiero a que a veces es difícil apreciar el efecto que las tecnologías producen en nuestras vidas. Si tú no tienes una nevera, lo notas. Pero el móvil lo tienes ahí, te vas acostumbrando y, al final, parece que sin móvil no podemos vivir, cuando realmente tendríamos que preguntarnos: ¿el tiempo que dedico al móvil de dónde lo estoy restando? Quizá de relaciones que antes eran más ricas, cara a cara o con otras personas…

En el libro propone un modelo para explicar los cambios acontecidos en el ámbito de la comunicación social. ¿Podría explicarlo con palabras sencillas?

Parto de la premisa de que comunicamos en una sociedad red, término acuñado por el sociólogo catalán Manuel Castells, donde el medio fundamental es la red, en sentido amplio, que permite que todos los usuarios estemos conectados en tiempo real desde cualquier lugar y recibir respuesta a nuestros mensajes prácticamente en cualquier momento. Esta comunicación es tanto horizontal como vertical (gente que está en una posición de control y otros más de recepción o vulnerabilidad), pero esas funciones son intercambiables: el que comunica también es el usuario y el que usa la comunicación también puede ser el emisor. Por tanto, la diferencia radical entre medios y usuarios se rompe en esa sociedad red y el mensaje realmente se configura en torno a las personas. Al final, lo que interesa es lo que de único y específico tiene cada usuario y lo que esa persona puede aportar.

Concretemos un poco más los efectos de los medios: ¿están hoy más definidos que cuando comenzaron a investigarse?

Hemos pasado por diversas etapas. En los años 30, una serie de teorías consideraban que los medios tenían un efecto total y absoluto. De ahí se pasó a un planteamiento casi contrario, diciendo que tampoco los medios afectaban a la sociedad o el efecto era mínimo, en los años 60. Y al final, los investigadores de audiencias tienden a pensar que los efectos no son totalmente persuasivos pero tampoco nimios. Cuando uno consume medios, eso moldea actitudes y tiene unos determinados efectos. Lo que ocurre es que el acceso a internet ha permitido dar un salto cuantitativo y cualitativo en cuanto a la capacidad que tienen las empresas para medir lo que la gente hace con los contenidos. Ahora está muy desarrollada toda la parte de la audimetría y el tráfico en internet y existen herramientas que permiten, de una manera que en ocasiones da un poco de miedo, como las famosas cookies... Esos son unos dispositivos que están enviando información constantemente a la web en concreto del comportamiento que hacemos cuando navegamos a través de esa web. Ahí tenemos una información que cada vez se va complementando más que hace que vaya en aumento la información, lo que se llama los grandes datos o datos masivos, que las empresas tienen de nosotros. Y ya hay empresas que comercializan esos datos y son ca
paces de predecir pautas de comportamiento en función de nuestros previos patrones de conducta y consumo. Hace poco el director de Marketing de unos grandes almacenes en Gran Bretaña comentaba que, con la información de una tarjeta de fidelización eran capaces de predecir, con un 80% de probabilidad, de predecir qué cliente se iba a divorciar en un plazo de dos meses. Conviene que se enciendan las luces de alarma de lo que nos pueden llegar a controlar.

¿Podemos decir entonces que estamos más vigilados que nunca? ¿El peligro de un Gran Hermano, como denunció Orwell, es hoy más real?

Ese peligro siempre está ahí y, de hecho, esto hay que conectarlo con la desinformación. Estamos en una sociedad de la información donde cada vez hay más desinformación y un grupo reducido de grandes corporaciones controla los temas sobre los que hablamos. Cuando vemos las interrelaciones, vemos cómo hay redes de poder y a veces hay revelaciones, como las de Edward Snowden y el espionaje de la agencia de seguridad norteamericana, que son simplemente la punta de iceberg de cómo se está controlando la información y que, si nos ponemos a investigar, ahí hay mucho que revelar, aunque las primeras interesadas en que esto no se sepa son las corporaciones y los gobiernos que trafican con datos y hacen este tipo de actividades, a todas luces, ilegales.

¿Y qué puede hacer una persona corriente para protegerse de esas y otras invasiones de su vida privada?

Yo hablaría de dos frentes. Uno, en el consumo de contenidos, pues no limitarse a fuentes reducidas sino tener una dieta informativa saludable con fuentes de diverso espectro ideológico, que contraste la información, que sea un usuario activo, crítico ante lo que consume y que no espere a ver qué le echan en la televisión. Y, en segundo lugar, a la hora de utilizar la identidad personal en las redes, ser celoso de la privacidad, es decir, no publicar en abierto datos, imágenes o material sensible que afecte a nuestra integridad o la de nuestros seres queridos porque, al final, todo lo que uno publica, aunque sea en un entorno cerrado de Whatsapp o Facebook, se puede acceder a ello y puede ser conocido por todo el mundo. Y, luego, aplicar las normas que uno intenta aplicar a la vida real a la vida en internet, esto es, las normas de cortesía, la educación, etc. No porque no haya una comunicación cara a cara puede uno actuar con un código distinto. La identidad digital es parte de nuestra identidad personal y lo que somos en internet, cada vez más, está siendo valorado por determinadas empresas para tomar decisiones.

¿Y respecto a las cookies?

Es una hoja de doble filo. Tienes que dar tu consentimiento, pero intentar, ante páginas no conocidas, no aceptar las cookies, para que no tengan más información, sobre todo si no estamos seguros de honestidad o no tenemos confianza en ese sitio.

El libro dedica una atención especial al periodismo. ¿Sigue teniendo sentido esta profesión en un mundo donde cada vez resulta más fácil comunicarse con facilidad y sin intermediarios?

Creo que hay que romper una lanza en favor del periodismo, porque sigue siendo necesario y más que nunca. Creo que el periodismo, como tal, no está en crisis. Lo que está en crisis son las empresas de comunicación, pero yo creo que hoy día se hace más y mejor periodismo que antes. Lo que sí que es necesario entender es que el periodista no puede limitarse a elaborar contenidos y que los medios no son los dueños de la información. En la sociedad red, la agenda también la marcan los usuarios y hay que escucharles. El papel del periodista tiene que seguir siendo el de intérprete, el de la persona que escudriña los contenidos, que jerarquiza, que estructura, que selecciona, que dar valor a esos contenidos, que crea un periodismo al servicio de los ciudadanos, que les hace la vida más sencilla y les fortalece, que somete al escrutinio a las instituciones y gobiernos. En la medida en que haya un periodismo más fuerte, la sociedad será también más libre y democrática.

Esta entrada fue publicada en Comunicación, Periodismo e información y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s