“Spotlight” pone el foco en las grandezas y miserias del periodismo

Ya he podido ver Spotlight (foco, en inglés), la película que muestra la investigación realizada por el equipo de periodistas del diario The Boston Globe y que consiguió un premio Pulitzer. No es para menos, ya que los reporteros de esta especial sección, llamada precisamente Spotlight, dedican más de un año de su vida profesional a buscar las pruebas que confirmen algo que ya se intuía, pero que no estaba demostrado: que la Iglesia Católica, la jerarquía de Boston, era consciente de que existían sacerdotes que habían abusado de menores y, en lugar de apartarlos o denunciarlos, llegaba a acuerdos privados con las familias y se limitaba a cambiar a los curas de parroquia o a internarlos en un centro psicológico durante una temporada. Los periodistas descubrieron unos 90 casos. La publicación del hecho permitió descubrir más de 200, sólo en Boston.

Esta película resulta muy útil para conocer cómo el poder –en este caso, el poder religioso- se las ingenia para presionar a los que se dejan –las familias de niños desfavorecidos en primer lugar, pero también abogados- y no dejar ni huella. Sólo esto hace que merezca la pena verla, para darnos cuenta del mundo en el que vivimos y de lo difícil que resulta que se haga justicia, por muchas leyes que se promulguen y derechos que se reconozcan. También resulta muy interesante comprender la dimensión de la pederastia, algo más que el caso de unas pocas manzanas podridas, sino algo mucho más grave. Según uno de los expertos consultados por los informadores, un exsacerdote terapeuta, el 50% de los curas no son célibes, esto es, mantienen relaciones sexuales con otras personas; y un 6% de ellos, según sus cálculos, podría tener relaciones con menores –y sus previsiones son desbordadas completamente por la realidad-.

spotlight

En cuanto al periodismo, actividad que me ocupa y preocupa desde hace tiempo, queda muy clara la importancia de nuestro trabajo cuando se hace bien. Entonces, los periodistas escuchan a todas las partes implicadas (víctimas, familias, abogados, sacerdotes) y contrastan todo lo que les dicen, para poder hacerse cargo de la realidad y poder transmitirla con toda la claridad y amenidad posible.

Lamentablemente, y no soy la primera ni la última que lo digo ni lo diré, este periodismo ha caído en desuso y sólo muy excepcionalmente encontramos verdaderos trabajos de investigación como los que refleja la cinta. De hecho, y esto me parece el gran momento sobre el que debemos reflexionar los profesionales de la información, es cuando el espectador descubre que el periódico había recibido muchas pistas en años anteriores, pero no había tenido tiempo de profundizar en ellas. El responsable del equipo Spotlight reconoce, con gran pesar por su parte, que él era el jefe de Local cuando saltaron algunos escándalos y no hizo nada por evitarlos. ¡Dios mío!, me pregunto, ¿cuántos asuntos importantes dejaremos de cubrir de manera adecuada por atender las urgencias, la última hora, las exclusivas sobre cuestiones absurdas o, cuando menos, irrelevantes para la mayoría?

No quiero extenderme, que ya no tenemos paciencia para artículos largos y el filme daría para mucho, pero apunto otra reflexión que me parece interesante sobre la función de los periodistas en la sociedad. Spotlight también me ha dejado claro algo que ya intuía: que no somos perros guardianes ni contrapoderes, aunque a veces consigamos que algunos se lo piensen dos veces antes de cometer un delito o una injusticia –que no es lo mismo, insisto, y en la película se ve claramente-. Somos profesionales que, al escuchar a todas las partes y comprobar lo que nos dicen conseguimos comunicar historias de verdadero interés para todos y todas. ¿O es que a alguien le gustaría que sus hijos crecieran en un lugar donde alguien podría abusar de ellos con facilidad? Pluralismo, veracidad e interés público, las esencias del oficio, nada más y nada menos.

A ver si esta película remueve tanto como Todos los hombres del presidente, sobre la investigación del escándalo Watergate, y supone un revulsivo para la profesión periodística española (por cierto, este 2016 se cumplen 40 años). Que hace falta. Que sería genial tener más público dispuesto a pagar por la información, pero por algún lado hay que empezar.  Periodistas y empresarios, me temo que a todos nos toca invertir tiempo y dinero. Y ciudadanos, a ver si apoyamos a los medios y periodistas que merecen confianza. Sólo así podremos conocer mejor el mundo que nos rodea, sólo así podremos vencer la injusticia. No quisiera vérmelas, como el responsable de Spotlight, exclamando para mis adentros: “¿Dónde estaba yo entonces? No lo sé…”.

Esta entrada fue publicada en Ética, Periodismo e información y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a “Spotlight” pone el foco en las grandezas y miserias del periodismo

  1. Estoy de acuerdo. El verdadero periodismo de investigación ha sido relegado al simple escudriñamiento de hechos, sin buscar en muchos casos, el contrapeso de la noticia. Esta película es un claro ejemplo de lo que se debe hacer para llegar al fondo de las cosas, con veracidad, imparcialidad y sin tapujos. Esel es el verdadero periodismo de investigación.

    Me gusta

    • @evajg dijo:

      Hola Reinata:
      Me alegra que coincidamos. ¿Se te ocurre alguna solución para acercarnos más a ese periodismo ideal?
      Gracias y recibe un cordial saludo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s