Conciliación doctoral: la tesis y la vida

Realizar una tesis doctoral no es nada fácil. Al menos, a mí no me lo parece. Nunca me he considerado una alumna brillante –al menos, no en todas las asignaturas que he cursado-, pero tampoco puedo negar que me gustaba estudiar –y me sigue gustando- y que la mayoría de las veces las notas acompañaban. Ahora bien, realizar el doctorado es algo cualitativamente diferente a cursar una carrera.

Durante la carrera, y hablo en términos generales, no había que pensar demasiado. Ibas a clase, tomabas apuntes, consultabas algún libro –alguno más si la asignatura te apasionaba- y el día del examen vomitabas lo aprendido sin pararte demasiado a pensar tu opinión sobre el tema y, mucho menos, a exponerla delante de tu examinador. ¿Fallo mío? Puede ser, pero el sistema de muchos créditos, muchas asignaturas y muchas prácticas no favorecía el diálogo ni la reflexión sosegada. Pero sacas buenas notas, tienes inquietudes intelectuales y te planteas empezar el doctorado, sin saber muy bien de qué se trata; y, desde luego, sin saber que es algo muy diferente a la licenciatura o, actualmente, el grado.

Con el doctorado accedes a otra dimensión. Por algo se trata del tercer ciclo universitario, el máximo nivel formativo al que puedes aspirar. Aquí te enfrentas a numerosos retos. El primero, encontrar un tema de investigación que te merezca la pena, en medio de una avalancha descomunal de información. Afortunadamente, hay buenos directores que te ayudan a acotar y centrar el foco. Luego, has de desarrollar una elevada capacidad de comprensión, pues te enfrentas a platos fuertes y no precocinados como en la carrera. También has de encontrar la forma más práctica de retener y recuperar la información que vas extrayendo de tus lecturas, que no es tan fácil como podría parecer. Y has de pasar mucho tiempo solo, sabiendo que tú eres el único capaz de distinguir cuándo estás trabajando de manera eficaz y cuándo estás mareando la perdiz. Para colmo, la presión del ambiente suele ser bastante fuerte, pues pierdes tu categoría de alumno –aunque sigues aprendiendo-, pero tampoco ganas la de investigador –aunque estás investigando-, con lo que entras en una especie de limbo en el que, si no tienes don de gentes ni espacios para el debate, puedes acabar totalmente aislado.

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En momentos así, uno tiene la tentación de dedicar más tiempo a la tesis, a ver si así lee más, comprende mejor, extrae más citas y, en definitiva, aporta más calidad y avanza más rápido, sin ser demasiado consciente de que corre el riesgo, el inmenso riesgo, de meterse en una espiral en la que se confunden el pensamiento y la vida. Ahora mismo recuerdo a un excompañero de doctorado que tenía la sensación de que, después de tantos años estudiando, había perdido (calidad de) vida. Lo decía en los momentos finales del doctorado y hay que ponerlo un poco entre paréntesis, pero no es la primera vez –ni me temo que la última- que observo cómo la tesis resta vitalidad.

El problema, creo, reside en que no se ha sabido encontrar el equilibrio entre el trabajo intelectual y la vida cotidiana. Recuerdo que un experto en finanzas comentaba en un congreso sobre educación que habíamos creado grandes cabezas sin alma. Sin duda, el doctorando corre el riesgo de desarrollar tremendamente su cabeza y olvidar otras partes fundamentales de su ser, como su corazón y el resto de su cuerpo. Y, obviamente, así no hay vitalidad ni felicidad que valgan. Y así tampoco se puede pensar ni crear algo interesante, relevante, original, impactante. Así sólo se consigue ir tirando y avanzar a trompicones, pagando además un coste personal muy elevado.

Por eso no sé hasta qué punto es bueno dedicar ocho horas al día a la tesis. Es verdad que conseguir una beca es un privilegio que no puede desaprovecharse –y yo no lo he hecho-, pero también sabemos que nuestro cerebro es limitado y que no consigue mantener la concentración durante demasiado tiempo seguido. En cualquier caso, me parece importante dejarlo claro. No se trata de elegir entre la tesis y la vida, sino de vivir mientras se hace la tesis. No permitas que nada ni nadie te borre la sonrisa. Que tengas un feliz y productivo día.

Imagen tomada de aquí.

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6 respuestas a Conciliación doctoral: la tesis y la vida

  1. valentinaustria77 dijo:

    (escribo con mi complejo de NO tener un doctorado…): después de una larga experiencia con académicos CON doctorado también me parece que algunos (¿%?) trabajos de doctorado eran para tener el título.. porque – a mi humilde opinión – trataban de detalles de una rama de la ciencia que NO aportaban mucho al enriquecimiento de conocimiento… ESTIMADA EVA, -claro – esto no digo por tí – sino – repito- solo con complejo y… cierrta experiencia— perdóna(d)me— valentín – eterno estudiante de suicidología, tanatología, etc.

    El 11/10/14, “Investigación, docencia, comunicación, ética +”

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  2. (escribo con mi complejo de NO tener un doctorado…): después de una larga experiencia con académicos CON doctorado también me parece que algunos (¿%?) trabajos de doctorado eran para tener el tí­tulo.. porque – a mi humilde opinión – trataban de detalles de una rama de la ciencia que NO aportaban mucho al enriquecimiento de conocimiento… ESTIMADA EVA, -claro – esto no digo por tí­ – sino – repito- solo con complejo y… cierta experiencia— perdóna(d)me— valentí­n – eterno estudiante de suicidologí­a, tanatologí­a, etc.

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  3. @evajg dijo:

    Valentín, si tu experiencia te dice que hay doctores que no merecen tal categoría, ¿por qué tener complejos? En serio te lo digo. Lamentablemente, la distancia entre el discurso (lo que se dice) y la realidad (lo que se hace) cada vez es más grande en la universidad… Un abrazo y vivan los “eternos estudiantes” como tú.

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    • valentinaustria77 dijo:

      vuelto cansadísimo (exhausted) de una jornadas en Granada (suicidio): 14 ponencias en 6 horas con solo un descanso — más mis 3 horas de vuelta. Esto si es afición al tema. Así comento solo ‘a lo rápido’:
      a) NO cuestiono la cualidad de personas (doctor x) sino trabajos…
      b) para muchos temas de la ‘realidad’ ( como p.e. el suicidio) se necesitaría 3-4 doctorados (psiq,.fil.,ética, soc.,biol…..). Así detalladas trabajitos Sí son importante en su apartado ( y para cumplir exigencias de la universiadad y título) , pero algunas veces (¿%?) pierden el horizonte…
      como de nuevo me han comprobado algunas ponencias. Estadísticas para ‘esconderse detrás’ (además normalmente de otros) para NO COMPREMETERSE ‘PERSONALMENTE’. – parafraseándo así: ¿Cuantos trabajos de doctorados contienen de verdad una gran cantidad de PROPIAS OPINIONES… ?

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  4. @evajg dijo:

    Hola, Valentín:
    Espero que ya estés más descansado.
    a) Yo tampoco cuestiono a las personas, pero no podemos negar que algo de su personalidad (profesional) se cuela en sus trabajos.
    b) Cuando uno sabe mucho de un tema, es fácil perderse en cuestiones más especializadas, técnicas y lejanas del interés mayoritario. La clave, supongo, es ponerse en el lugar del oyente e intentar comunicar lo que creemos que puede interesarle y entender.
    c) También la distancia que requiere el trabajo científico empuja, sutil pero constantemente, como las olas del mar, a no tomar partido por una u otra opción, en aras de mantener la tan ansiada “objetividad”.
    d) Y resulta francamente difícil encontrar la propia voz en medio de tantas voces autorizadas, desde mucho antes del nacimiento del pensamiento racional.

    En fin, lo seguimos intentando.

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    • valentinaustria77 dijo:

      Siempre estimada EVA, me impresiona que entre tus trabajos más importantes encuentres tiempo para responder a mis comentarios ‘espontáneos’ y … contracorrientes (políticamente incorrectos). GRACIAS
      Especialmente me refiero a la mencionada “objetividad” en trabajos científicos. Vale –para mí- para las ciencias (más o menos) exactas, pero NO para las humanidades, donde espero – aparte de referencias a grandes obras… – un desarrollo ya de una propia opinión – más allá de los caminos trillados. Ahí exactamente se demuestra la cualidad de ‘doctorado’ – encontrar nuevos enfoques – ser creativo. Ser creativo – para mí una actitud ‘ética’ para los ‘ilustrados’. Así no me puedo incluir por ser en gran medida un recopilador (archivador) , que solo como resultado añadido se forma su propia opinión, sin tener la capacidad ni la autoestima de creer que desarrolla grandes ‘novedades’ que hay que publicar…
      Ref. ‘especialización’ me veo más como un decatleta – los ‘especialistas’ se hacen ‘famosos’ , pero vistos desde un enfoque ‘integral’ no son siempre tan bueno.

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