Decir la verdad no es igual que no mentir. Un punto de partida para distinguir la ética del periodista de la de otros comunicadores

Algunos amigos se enfadan conmigo cuando digo que el periodista es un tipo de comunicador, pero que no todo comunicador puede ser considerado periodista. Imagino que, como sostiene Dominique Wolton, llevamos demasiado tiempo escuchando que los periodistas son los buenos de la película y los comunicadores, los malos. La verdad es que yo no pienso eso, al menos no conscientemente. Creo que todas las formas de comunicación son necesarias e importantes, pues entiendo que no sólo de noticias vive el hombre. Casi al contrario, como me recuerdan otros amigos que hace tiempo decidieron no leer, ver ni escuchar noticias para poder encontrar un poco de silencio y de paz en su vida.

Dicho lo cual, sigo pensando que ser ‘periodista’ y ser ‘comunicador’ no deben confundirse. Y como no son lo mismo, tampoco deberíamos mezclar sus responsabilidades éticas, como a veces, me temo, hacemos los profesores de Ética y Deontología de la Comunicación. Los alumnos tienen que perdonarnos, pues esto de la comunicación es bastante reciente y andamos un poco perdidos, como todos.

Se suele decir que uno de los primeros deberes del periodista es buscar la verdad. Bueno, tal vez eso era antes, cuando no le teníamos tanto respeto a la palabreja, o tal vez le teníamos demasiado. El caso es que algunos prefieren decir  que el periodista ha de ser objetivo. Y los más prudentes o escépticos, según quien mire, sostienen que basta con ser veraz u honesto. Yo, sinceramente, creo que debemos seguir hablando de verdad. De hecho, creo que haber reducido la verdad a la veracidad es lo que nos puede estar impidiendo distinguir bien la función del periodista de la de otros comunicadores.

El periodista debe buscar y comunicar la verdad, es decir, debe intentar encontrarla, por muy difícil que sea. Si no, caemos en lo que llamamos el ‘periodismo de declaraciones’, esto es, Fulanito dice X, Menganito replica Y y Zutano contrapone Z. Como se suele decir, para este viaje no se necesitaban alforjas. Me voy a las fuentes originales y me olvido de leer la prensa, oiga. ¿Que buscar la verdad es difícil? Pues claro, pero para eso se ha creado una profesión, ¿no? Para dar un servicio de calidad. images

La prioridad ética del comunicador, por otra parte, reside en no mentir. Es decir, yo no me voy a enfadar con un ‘trabajador de gabinete’ porque me cuente lo que le interesa a su empresa o institución. Está en su derecho y cuento con ello. Ahora bien, me voy a cabrear muy mucho, supongo que como cualquiera, si me entero de que me ha mentido. Porque ha roto las expectativas que todos ponemos cuando nos comunicamos con los demás.

Alguien me dirá –es objeción común- que los periodistas también me cuentan cosas que interesan a su empresa o institución. También cuento con ello y también creo que tienen derecho a hacerlo. Y los periodistas, al igual que los comunicadores, tampoco han de mentir, esto es, también han de ser veraces u honestos. Ahora bien, cuentan con una obligación extra: la de buscar y comunicar la verdad. Y, si no lo hacen, la profesión pierde su sentido y su credibilidad, como me temo que está pasando actualmente.

No sé si alguien me objetará que decir la verdad es lo mismo que no mentir. Yo creo que no, que la diferencia, aunque sutil, es importante. Pensad, por ejemplo, en un caso doméstico. Tu pareja te puede preguntar: ¿qué tal estoy? Y tú puedes pensar que está horrible, pero sabes que eso le podría molestar innecesariamente, con lo que decides no contarle la verdad, pero tampoco mentirle:  “Me gustaba más lo que te pusiste ayer”.  No soy la primera ni la última que afirma que la transparencia absoluta, como parece reivindicarse muchas veces, puede generar más daños que beneficios.

Conclusión: periodista y comunicador no deben mentir, so pena de romper la confianza con su ‘público’. Ahora bien, el periodista posee una exigencia añadida, la de buscar y comunicar la verdad, a fin de que los ciudadanos podamos tomar las mejores decisiones.  Este puede ser el punto de partida para una Ética y Deontología de la Comunicación que tenga en cuenta la ética de los distintos tipos de comunicadores.

Imagen tomada de aquí.

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4 respuestas a Decir la verdad no es igual que no mentir. Un punto de partida para distinguir la ética del periodista de la de otros comunicadores

  1. Gracias por acercarnos los dos términos a un escalón más claro. Tienes razón cuando dices que para algo se ha creado la profesión del periodista. En la misma línea está que Internet da mucha información pero no formación y requiere de personas que sepan tratarla y descifrarla. Ahí entra el periodista, una persona que indaga, pregunta y no queda satisfecho con la primera información que le llega.
    Gran labor la del periodista y gran necesidad de ellos en la sociedad de hoy donde prima la comunicación superficial sin asumir responsabilidades, sin saber de verdad el qué/quién/cómo/cuándo/por qué de la noticia.
    Gracias de nuevo por tu lucha hacia la verdad.

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    • ejimenezgomez dijo:

      Sí, Rocío, la labor del periodista es muy importante en un mundo donde abundan tantos hechos, datos y cifras, y es una pena que se esté desdibujando su perfil.
      Un abrazo y gracias por tu comentario,
      Eva

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  2. valentinaustria77 dijo:

    Creo en un mundo relativo NO hay UNA VERDAD as NO puedo llegar ms que a una veracidad. No dars falso testimonio contra tu prjimo (Ex 20,16) . Y cito ref. del dicc.tico-teolgico: en un clima donde la mentira es ley de vida, la persona leal a s misma y veraz contribuye a crear una atmsfera moralmente sana cuya necesidad sienten vivamente los hombres.

    El 28/08/13, “Investigacin, docencia, comunicacin y tica +”

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    • ejimenezgomez dijo:

      Valentín, tal vez sólo podamos llegar a ser veraces (decir lo que honestamente pensamos), pero creo que nuestro deber, no ya como periodistas sino como personas, es buscar la verdad o, si te gusta más, el mayor número de verdades posibles (saber cómo son realmente las cosas, las personas, la vida). Si no, ¿qué sentido tiene seguir estudiando, aprendiendo, analizando…?
      Saludos,
      Eva

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