Periodistas, a la calle

Dicen que no valoramos algo hasta que lo perdemos. En una sociedad tan mediática o mediada como la nuestra, resulta difícil imaginarse una vida sin medios de comPeriodismoCiudadanounicación. Sin embargo, algunas provincias españolas empiezan a tenerlo más fácil. En Cuenca, la encantadora región en la que tuve la oportunidad de trabajar como periodista, han cerrado  hace pocos días el periódico El Día de Castilla-La Mancha y el canal de televisión CNC, con lo que los conquenses se han quedado sin ningún medio impreso local. Antes habían cerrado otros medios escritos como La Tribuna de Cuenca, Global Castilla-La Mancha o Crónicas y audiovisuales como CRN, 8 Televisión o Popular TV. La Asociación de la Prensa de Cuenca estima que en los últimos tiempos se han podido perder unos cien puestos de trabajo en la provincia.

 Sin medios de comunicación, ¿qué nos queda?

Lo lamento muchísimo por todos mis compañeros y colegas que se han quedado en la calle, cómo no, pero me preocupa mucho más la situación en la que se quedan los conquenses, periodistas incluidos. Alguien me dirá que no hay que ponerse dramáticos, pues quedan algunas delegaciones de los medios nacionales y los medios digitales locales. Sin embargo, tengo algunas dudas al respecto. Un medio nacional sólo cubrirá los asuntos más graves –en el doble sentido de importantes y sensacionales-, con lo que se diluirá el día a día, lo cotidiano, lo habitual, lo que nos toca de cerca. Y, como deja entrever el presidente de Coca-Cola en España y Portugal, Cuenca no es una de las ciudades más avanzadas en el uso de las tecnologías, con lo que mucha gente no tendrá acceso a lo que se publique en los medios digitales.

¡Nos quedan los carteles, los panfletos y las redes! Es verdad y menos mal. No obstante, no puedo dejar de pensar que internet se parece demasiado a un enorme y sofisticado tablón de anuncios, donde muchos cuelgan lo que les interesa a ellos y muy pocos lo que conviene a la mayoría. ¿Quiénes escucharán, sopesarán, contrastarán, sintetizarán y comunicarán de forma inteligible y atractiva lo que nos interesa a todos para convivir en paz? Sí, estoy hablando de los periodistas. Y sí, soy consciente de que nuestra credibilidad está por los suelos. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, los periodistas son los profesionales peor valorados por los españoles, junto con los jueces.

Recuperar la confianza

Si queremos recuperar la confianza de la ciudadanía, primero hemos de recuperar la confianza en el valor de nuestro trabajo. ¿O quién puede dar aquello de lo que carece? Por eso me ha encantado la idea de la Fundació del Consell de la Informació de Catalunya, que este jueves organizó la jornada “Los periodistas no callan. Nueva voces y ética”. lalamentablePorque, así como casi cada día nos enteramos del cierre de algún medio, también están naciendo otros muchos nuevos, con la ventaja de que estos están promovidos por periodistas que creen en el valor de la información, de la buena información, para liberarnos (a todos) de quienes intentan que sólo conozcamos su versión de los hechos. Como comentó Josep Carles Rius, el representante de eldiario.es, un diario digital sostenible a los seis meses de su nacimiento, “los proyectos periodísticos nacidos de la iniciativa de los periodistas surgen con la vocación de recuperar el compromiso ético de servicio público”.

La confianza no se pierde ni se gana en un día ni en dos ni en cientos. Por eso es tan valiosa y por eso hay que regarla cada día, como una delicada planta. Los que trabajamos en los medios tal vez fuimos perdiendo la confianza de nuestros conciudadanos al acercarnos a los despachos del poder y alejarnos de la calle. Pero la realidad es tozuda, me temo, y mira por dónde hemos acabado precisamente ahí, en la calle. Ojalá que aprendamos la lección y recordemos que nuestro trabajo, como cualquier profesión que se precie, sólo tiene sentido si cumple lo que promete: informar con veracidad y opinar con honestidad para el bien de la toda la sociedad, no solamente de unos pocos. Mis queridos periodistas, volvamos a la calle de la que tal vez nunca debimos salir y puede que algún día alguien esté dispuesto a pagar por un servicio que le dé confianza y calidad.

La primera imagen es de aquí.

La segunda, del Consell de la Informació.

Actualización / Documentación

Más información de la jornada del CIC en Twitter con #jornadacic

Reportaje de El País (26/06/2012):  ¿Y si cierran todos los periódicos de la ciudad?

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2 respuestas a Periodistas, a la calle

  1. rms dijo:

    Buenos días, no soy periodista pero me interesa este ámbito. Sigo tu blog desde hace pocos meses y me gusta la visión que das a las cosas. Esta última entrada tiene un toque de esperanza e ilusión por hacer las cosas bien siempre desde el rpincipio aunque el fruto venga después. Al menos, la conciencia la tendréis tranquila y la sociedad pedirá un buen puñado de periodistas como vosotros. Saludos 🙂

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    • ejimenezgomez dijo:

      Hola, “rms”.
      Gracias por acercarte a mi blog.
      Yo también creo que uno se queda con la conciencia muy tranquila cuando intenta hacer las cosas bien, aunque no vea el fruto inmediatamente. Y también que los ciudadanos sabrán valorar quién busca el bien de la mayoría y no sólo su bienestar.
      Gracias por acercarte y compartir tu opinión,
      Eva

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