La escritura necesaria (o cuándo comenzar a redactar la tesis)

No sé cuándo debería comenzar a redactarse la tesis doctoral. ¿Desde el principio, hacia la mitad, al final? Cualquier opción presenta ventajas e inconvenientes y es preciso arriesgar. Y conocerse a uno mismo. 

Hay personas que prefieren ir tomando notas y recopilando citas, pero no comenzar a escribir hasta que sus ideas han madurado. Entonces, cuando se ponen a redactar, son capaces de hilar un discurso complejo de forma natural y progresiva. El mayor inconveniente es que la memoria es traicionera, y más en una investigación de años como la tesis doctoral, con lo que los apuntes pueden perder el sentido original y transformarse a gusto –inconsciente- del escritor.

En sentido inverso, otras personas prefieren comenzar a escribir desde el primer momento, pues así adquieren una mejor comprensión de lo leído –nada sabes hasta que no sabes comunicarlo, dicen algunos- y un mayor conocimiento del pensamiento propio en relación con dichas lecturas. En este caso, las lecturas están frescas y es posible citarlas con una gran precisión y rigor, pero no están maduras ni hilvanadas adecuadamente, con lo que se corre el riesgo de tener que reescribir todo, con el desgaste de tiempo y energía que conlleva.

En el punto medio parecen situarse quienes comienzan en la mitad, más o menos, de su etapa investigadora. Para entonces, ya saben más o menos cuáles son las principales corrientes, cuáles les convencen más o menos y cuál es la estructura más lógica para expresar aquello que quieren defender. Al mismo tiempo, las ideas se mantienen relativamente frescas y no han invertido excesiva energía en redactar capítulos definitivos, con lo que pueden ir escribiendo y recabando lo que precisen sin agobios de tiempo.

Como digo, no creo que exista una fórmula ideal para todo el mundo. Sin embargo, sí me atrevo a decir que la escritura debería estar presente a lo largo de todo el proceso. No en su forma definitiva, con un lenguaje excesivamente formal o notas exhaustivas a pie de página, sino a modo de un razonamiento o diálogo interior. Esos escritos servirán para percatarse de lagunas en la comprensión y, por tanto, de la necesidad de una segunda lectura; o para descubrir las propias limitaciones a la hora de expresarse y, por tanto, la necesidad de una mayor reflexión, etc. En definitiva, servirán para conocer mejor la realidad en la que nos encontramos y poder avanzar a partir de ella. No es poco, teniendo en cuenta que el tiempo pasa rápido y que las ideas vuelan si no las apresamos con la red de la escritura.

 

Imagen tomada de aquí.

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2 respuestas a La escritura necesaria (o cuándo comenzar a redactar la tesis)

  1. Estimada EVA, cómo siempre – espontáneamente – mi pequeño comentario – sin entrar en lo concreto de tu valioso artículo:
    Quiero añadir solamente – desde mi propia experiencia ‘vital’ – que ‘la escritura’ (los apuntes y comentarios de propia reflexión) tiene también el valor de comprobación de la ‘evolución’ de uno mismo. Cómo dices con toda la razón- la memoria engaña – y así la ‘re-lectura’ de mis apuntes me demuestra con más veracidad el cambio de enfoques personales. –
    y- un abrazo con calor de 40º – desde mi charco -28º- en la isla de la sierra

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    • ejimenezgomez dijo:

      Valentín, estoy absolutamente de acuerdo contigo. El autoconocimiento un gran regalo añadido.
      Un fuerte abrazo y ánimo con esos calores veraniegos,
      Eva

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