La misión de la universidad ante los cambios del periodismo

Hace un tiempo que le doy vueltas a la relación entre universidad y periodismo; más concretamente, a la relación entre una facultad de Comunicación y el Periodismo. Pero vayamos por partes.

¿Cuál es la función de una universidad en las primeras décadas del siglo XXI? La más evidente, debido probablemente al pragmatismo reinante en Occidente, radica en la formación de buenos profesionales. En el caso de las facultades de Comunicación que poseen titulación de Periodismo, formar buenos periodistas. Es decir, presuponemos que una persona que desea ejercer como periodista necesita una formación del más alto nivel y, por tanto, consideramos que la universidad es una institución adecuada para tal fin.

Esto, que parece razonable en cualquier actividad con una cierta trascendencia social, ha sido discutido en numerosas ocasiones, pues algunos estimaban –y estiman- suficientes el talento personal y/o la formación en el lugar de trabajo para elaborar una información de calidad. La mayoría, no obstante, parece reconocer la importancia de la formación de nivel superior, aunque discute la eficacia de la misma a la hora de alcanzar su fin primordial.

A este viejo debate se ha superpuesto otro, fruto de la denominada crisis del periodismo. ¿Tiene sentido seguir acogiendo estudiantes de Periodismo cuando el mercado ya no es capaz de absorberlos, sino todo lo contrario, los está despojando de sus funciones? Que yo sepa, de momento no se ha eliminado ninguna carrera de Periodismo. Tampoco sé si alguna universidad ha reducido el número de estudiantes en sus aulas. Yo sólo he visto crecer el número de facultades de Comunicación que incluyen Periodismo entre sus estudios –el año que viene puede que abra una más, la Universidad Tecnología y Empresa– o, algo que tal vez sea peor, han aumentado los grados de Comunicación que engloban Periodismo, pero también Publicidad, Relaciones Públicas, Entretenimiento y Ficción. Todo ello muy legítimo, pero, como se suele decir, quien mucho abarca, poco aprieta.

Esto me preocupa. Primero, por los estudiantes. Ellos se están formando para una profesión cuyo perfil se está desdibujando y, por tanto, es probable que no puedan ejercer el periodismo tal y como se les enseña en las facultades. De hecho, como digo muchas veces, creo que yo ya no he conocido el Periodismo, con mayúsculas. En segundo lugar, por las consecuencias que esto tiene para la sociedad. Si el periodismo no tiene cabida, esto significa que la verdad –con todas sus limitaciones- y el interés público –con todas sus dificultades- están siendo borrados del mapa de las democracias occidentales.  

Y ante el drama que se avecina –es cuestión de tiempo que nos percatemos de las terribles consecuencias-, me pregunto: ¿pueden seguir limitándose las universidades a considerar que su fin primordial es la formación de periodistas? ¿No deberían las autoridades académicas replantearse su misión y adaptarse a la situación de emergencia en que nos encontramos? Como comenté en el Panel de experiencias sobre docencia de Ética de la Información en el 9º CIEDI organizado por la Fundación Coso, ¿es realista y justo esperar que unos recién licenciados, inseguros y aislados, hagan frente a una situación que desafía incluso a una de las instituciones más consolidadas de nuestra cultura?

Las vías por explorar son muchísimas.  Yo no creo que deban desaparecer las titulaciones de Periodismo, pues creo, con Kovach y Rosenstiel, que es una de las mejores instituciones que hemos encontrado para salvaguardar la palabra –no el griterío- en el espacio público, al menos por el momento. Lo que sí creo es que hace falta una racionalización. ¿No podrían establecerse, por ejemplo, convenios entre universidades para ofrecer una formación de la máxima calidad? ¿No podría reducirse el número de alumnos para garantizar esa alta calidad? ¿No podrían las universidades implicarse más en la realidad y denunciar aquellos abusos que desvirtúan el Periodismo, con mayúsculas? ¿No podrían financiar proyectos de auténtico Periodismo promovidos entre sus licenciados? ¿No podrían crear un medio de comunicación comprometido con los fines del Periodismo, con mayúsculas? ¿No podrían, en definitiva, hacer algo más que limitarse a formar buenos profesionales, muchos de los cuales no podrán ejercer nunca el Periodismo que estudian en las aulas?

Yo creo que puede hacerse mucho más, aunque me temo que pocos están dispuestos a tomarse en serio esta cuestión y hacerle frente con determinación y coraje. Tal vez por eso me ha sorprendido tanto que el presidente de la Universidad de Columbia, Lee C. Bollinger, dedicara varios meses a debatir y reflexionar sobre cuál debería ser el papel de una facultad de Periodismo (no de Comunicación) en el siglo XXI y, tras ese periodo, nombrara un nuevo decano y ampliara un año más los estudios de la famosa Columbia Journalism School.

Este ejemplo, y termino, revela por qué unos son líderes y otros no lo son. Unos se paran a pensar en lo importante y actúan en consecuencia, y otros viven a remolque de lo urgente y ni piensan ni actúan. Y decir esto de una institución creada para la reflexión y la mejora social, es decir algo realmente terrible. ¡No perdamos más tiempo, por favor, y trabajemos por una Universidad del siglo XXI con mayúsculas!

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2 respuestas a La misión de la universidad ante los cambios del periodismo

  1. valentinaustria77 dijo:

    Estimada EVA, un BRAVO -como siempre- por tus reflexiones y propuestas. A lo rápido mi comentario ‘espontáneo’:
    El asunto de ‘mi’ tema (tratamiento periodístico) del suicidio -Y- su falta (total) en la formación del periodista ‘responsable de dar la información necesaria para posibilitar al ciudadano un juicio crítico…’ ya hemos comentado fin 2011 – y- no hay novedades. Búsqueda en http://www.fundacioncoso.org , resultado – cero –
    Aquí – en mi retiro – NO estoy tan ‘actualizado’ cómo tú acerca de las últimas asignaturas en las universidades del periodismo/comunicación – pero mis informaciones sobre Internet NO han demostrado un más mínimo interés en el tema – y comprueba que las universidades –por lo menos en este detalle – NO cumplen de ‘ser institución creada para la
    reflexión y la mejora social’ (como dices).
    Ad tu argumento de la ‘masificación’ de estudiantes del periodismo: No será tan malo si tenemos al otro lado suficientes criterios exigentes – que con mucha razón cuestionas. Lo veo un poco como las deportistas jovencitas de Rusia: entre tantas y tantas se pueden encontrar también ‘más’ especialistas buenas.
    EVA, perdona mi intrusión en vuestro círculo – pero espero que una opinión de un ‘lego’ puede servir – por lo menos – para una crítica constructiva- cual espero con interés. GRACIAS.

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  2. ejimenezgomez dijo:

    Hola, Valentín. Entiendo tu preocupación por el tema del suicidio, pero yo creo que es muy difícil saber si se trata en las clases -por ejemplo, de ética periodística- a través de la web. Te lo digo porque, aunque tengas la inmensa suerte de encontrar los programas de dicha materia (o similares) en la red, estos suelen ser tan generales que resulta muy difícil saber si se trata y cómo se trata. Habría que preguntar a cada profesor, uno a uno, por el tema.

    La última parte no sé si la entiendo bien. ¿Quieres decir que si hay más alumnos habrá más posibilidades de encontrar buenos entre ellos?

    Como siempre, gracias por participar.

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