El lugar del periodismo a comienzos del siglo XXI

El 24 de enero se celebra San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. En diversos lugares de España se está aprovechando esta efeméride para reivindicar la importancia del periodismo y de los periodistas.  

La situación es crítica, por diversos motivos. En primer lugar, por la crisis económica y financiera, que está provocando numerosos despidos y Expedientes de Regulación de Empleo, como en otros muchos sectores. Por poner un ejemplo, en el último mes se fueron al paro más de cien periodistas y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) pronostica que se perderán como mínimo otros mil puestos de trabajo en el primer trimestre de este año, según PRNoticias.

El proceso se entiende relativamente bien. En el caso del sector privado: si no hay dinero, no se consume; si no se consume, no se vende; si no se vende, se ajustan los gastos superfluos, como la publicidad; y si no hay publicidad, los medios pierden una de sus principales fuentes de financiación. En el ámbito público ocurre algo parecido: si la gente no consume, se ingresa menos dinero por impuestos; si se ingresa menos dinero, hay que controlar los gastos; y, para disminuirlos, se reducen las inversiones en medios de comunicación –subvenciones directas, indirectas y recortes e incluso cierre de medios de propiedad pública-. 

Pero esto no es todo, porque los medios se mantienen gracias a la publicidad, gracias a las ayudas públicas y gracias a la venta de ejemplares. Este último ingreso nunca ha sido excesivamente elevado en España, pero cada vez era menor, en parte porque hacía tiempo que los empresarios de la comunicación no cobraban dinero por la información que ofrecían a través de Internet, con lo que perdieron la fantástica oportunidad de cobrar por lo que ofrecen, como hace cualquiera que se dedique a cualquier negocio, y, lo que es peor todavía, crearon “la cultura del todo gratis” que ahora denigran.

Por si esto no fuera suficiente, para ofrecer el “gratis total” había que ajustar los gastos al máximo, con lo que optaron por despedir o incentivar la salida de los profesionales más veteranos, fomentar la contratación de jóvenes sin experiencia e intentar que un periodista hiciera el trabajo que antes hacían dos, tres o incluso más compañeros. Una estupenda apuesta por la calidad del producto que no hizo sino convencer a los usuarios de Internet que, desde luego, había que estar loco para gastarse el dinero en un periódico. Era cuestión de tiempo, de muy poco tiempo, que los concursos de acreedores y el cierre de medios de comunicación se llevaran a efecto.

A todo lo anterior se suman elementos sociopolíticos importantes que no sé hasta qué punto se han tenido suficientemente en cuenta. En el caso de las sociedades capitalistas occidentales, lo veo claro: el estado de consumo, por un lado, y la consolidación de las democracias –en algunos países más que en otros-, por otro. El fenómeno lo explicaba muy bien el presidente de una asociación de vecinos de mi barrio hace un tiempo, quien decía más o menos así: “Hace años, cuando no teníamos nada, no nos quedó más remedio que ponernos de acuerdo y luchar; ahora, como ya lo hemos conseguido todo, nos hemos dispersado y estamos cada uno a lo nuestro”.  Salvando las distancias, creo que los ciudadanos europeos ya no estamos preocupados por la situación política –al menos, no lo suficiente como para implicarnos en ella-; estamos más interesados, y siempre hablo en términos generales, en consumir y centrarnos en nuestra vida privada, en nuestro bienestar.

Y en este punto me parece que nos encontramos hoy. Si es cierto que no sólo no está mejorando la situación económica, sino que la recesión se encuentra a la vuelta de la esquina, entonces más vale olvidarse de encontrar recursos en la publicidad del capital privado. No así de la ayuda de los poderes públicos, quienes tienen el deber de “facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social” (art. 9.2 de la Constitución española).

De hecho, la mayoría de quienes defienden el Periodismo, con mayúscula, apelan a esta idea: señores gobernantes, o ayudan al periodismo, o nos cargamos la democracia. Esta bella idea que comparto en mis días más optimistas, cuenta con algunos problemas:

a)      La gente ya no cree en el Periodismo con mayúscula, sino en periodicuchos atiborrados de gente minúscula, de gente que sólo busca su propio beneficio (piénsese en las manifestaciones del 15-M);

b)      El periodismo no es la única forma de garantizar la democracia. Las tecnologías de la información y la comunicación están abriendo nuevas vías de participación que no tienen por qué contar con periodistas entre sus filas;

c)      La gente –incluidos los periodistas- tampoco se fía de los políticos, con lo que es preciso tener un exquisito cuidado a la hora de pedir ayuda a este gremio, no vaya a ser que se crea que, por ayudar a un medio, puede disponer de su política informativa.

Conclusión (siempre provisional): hacen falta personas –empresarios y periodistas- que creen y crean en un nuevo Periodismo, con mayúscula, y que tengan los recursos y la paciencia suficientes como para dar a luz otra cultura, la cultura del “merece la pena pagar por estar bien informado”. Esto significa que no basta con informar de lo importante –que ya sería todo un logro-, sino que hay que hacerlo interesante; no, interesantísimo. Los periodistas deben dominar todas las técnicas de comunicación posibles –tanto las persuasivas como las de entretenimiento- para atraer la atención de una sociedad cada vez más pasiva y recluida en la esfera privada; eso sí, sin perder de vista que su objetivo es la información –lo cual cada día resulta más difícil-. Y, por supuesto, han de estar abiertos a todo lo que la ciudadanía les quiera ofrecer y exigir. Sólo así será posible comenzar a hacer rentable un negocio que nunca debió de haberse alejado de sus principales clientes: los ciudadanos.

 ¡Feliz patrón, compañeros!

 

Imagen tomada de aquí.

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9 respuestas a El lugar del periodismo a comienzos del siglo XXI

  1. jesus lozano fuentes dijo:

    Cada hombre crea la realidad que experimenta, la atrae con sus pensamientos y con su estado habitual de ser.
    Al despertar cuidate de escuchar las noticias cargadas de miedo, leer los periodicos ausentes de valor etc, creyendo que estas bien informado, la informacion que necesites vendra a ti, mas bien cultiva el arte de vivir , escuchando musica ,paseando, etc .
    ¡ y practica mucho el silencio, pues desde ahi se crea toda tu realidad !.

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    • ejimenezgomez dijo:

      Amigo, ¿es una enmienda a la totalidad o una sugerencia para realizar un periodismo más positivo y/o constructivo? Gracias por tu aportación.

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      • jesus lozano fuentes dijo:

        Una mezcla de las dos, cada uno desde el estado de su consciencia y sistema de creencias, adentrandose ya, en los nuevos paradigmas que estan aqui.
        El unico poder que nos invita a despertar la crisis es, “El control constante de sí mismo”
        “Si tiene dos soluciones para un problema, elija la más simple. Los matemáticos no podemos comprobar empíricamente nuestros resultados, así que la belleza, la concisión y la elegancia son un índice de su fiabilidad. Si una solución es bella, es muy posible que también sea cierta.”

        Sir Michael Atiyah, medalla Fields de matemáticas; ex presidente de la Royal Society

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  2. ejimenezgomez dijo:

    No sé, no sé… El periodismo se fija en lo negativo porque suele ser lo que se sale de “lo normal”, que suele ser lo positivo… Y por eso llama más la atención. Ahora bien, estoy de acuerdo en que eso es lo fácil. Lo difícil sería, y me parece un reto fantástico, contar noticias positivas que interesen lo mismo que las negativas… Gracias por la sugerencia, Jesús.

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    • jesus lozano fuentes dijo:

      La calidad de nuestras vidas la determina la calidad de nuestro pensamiento. La
      calidad de nuestro pensamiento, a su vez, la determina la calidad de nuestras
      preguntas, ya que las preguntas son la maquinaria, la fuerza que impulsa el
      pensamiento. Sin las preguntas, no tenemos sobre qué pensar. Sin las preguntas
      esenciales, muchas veces no logramos enfocar nuestro pensar en lo significativo y
      sustancial.
      Cuando hacemos preguntas esenciales, tratamos con lo que es necesario, relevante e
      indispensable al asunto que tenemos ante nosotros. Reconocemos lo que está en la
      esencia de la materia. Nuestro pensamiento está firme y disciplinado. Estamos
      preparados para aprender. Estamos intelectualmente capaces de encontrar nuestro
      camino.
      Para tener éxito en la vida, uno necesita hacer preguntas esenciales: preguntas
      esenciales cuando lee, escribe y habla; cuando está de compras, trabajando o
      ejerciendo su rol de padre; cuando hace amigos, escoge su pareja, e interacciona con
      los medios informativos y la Internet.
      http://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-AskingQuestions.pdf

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      • ejimenezgomez dijo:

        Está claro, Jesús, que los periodistas debemos aprender a hacer las preguntas esenciales. ¡Gracias por la referencia!

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  3. jesus lozano fuentes dijo:

    ¿ Por que los medios de comunicacion transmiten noticias negativas y cargadas de miedo ? , acaso ellos carecen de consciencia y de valor que les impide verse como tal.

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