“Life Without Media”. Mi visión del VI CICR de la Facultad Blanquerna

El planteamiento tenía trampa, como muy bien advirtió Miguel Franquet. ¿Una vida sin ningún tipo de medio, entendido como mediación; sin medios de comunicación tradicionales -prensa, radio, televisión, etc.-  o sin los nuevos medios? No importaba. Se trataba de una pregunta instrumental, como la definió el presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales en la sesión inaugural. “Life without Media” fue, por tanto, una excusa para pensar por qué los llamados medios de comunicación social son tan importantes en nuestra vida actual.

¿En nuestra vida actual? Maticemos, por favor. Shakuntala Banaji nos abrió los ojos con su explicación de la situación mediática en las zonas más pobres de la India. A mí se me quedó grabada la historia de un niño que se ganaba la vida haciendo fotos a los turistas. Cuando los investigadores le pidieron que elegiera un regalo, no pidió una cámara de fotos, ni un móvil, ni siquiera una televisión. Eligió una bicicleta porque tiene que andar todos los días dos kilómetros para ir al colegio y en su pueblo no hay electricidad.

En cualquier caso, lo que probablemente nos defina como hombres sea nuestra capacidad para crear herramientas, mediaciones o medios que nos permitan mejorar nuestra vida. Los medios de comunicación social, en concreto, nos permiten extender nuestra capacidad para conocer lo que nos rodea, formarnos una opinión y comunicarnos, sobre todo comunicarnos -de ahí el nombre, supongo-. Al principio utilizábamos nuestro cuerpo, luego el alfabeto, luego la imprenta, luego la televisión, luego internet. Luego todo, que no hay por qué descartar nada.

La cuestión de fondo, tal vez, radique en si todos estos instrumentos nos están sirviendo para alcanzar lo que anhelamos.

¿Y qué anhelamos?

Aquí surgen las discrepancias, como se pudo observar al comparar las inquietudes de los investigadores, que frecuentemente relacionan la comunicación con la comunidad y con la democracia; y los directivos y políticos presentes en un único y oportuno panel, quienes relacionan la comunicación con el modelo de negocio (dinero) e imagen de marca (prestigio).

La raíz del asunto, como explicó maravillosamente la filósofa Adela Cortina, radica en la relación existente entre los bienes internos y externos de una actividad, la comunicación en nuestro caso. Los bienes internos son los que dan sentido y legitiman una actividad o una profesión. En el caso de la información periodística, se trata de “forjar una ciudadanía madura que pueda disponer de información suficiente para ser dueña de su vida”.

Una actividad se corrompe cuando sustituye los bienes internos por los externos. Ojo, matizó la filósofa. No se trata de negar los bienes externos, pues se requiere algo de dinero, algo de poder y algo de prestigio para emprender y mantener cualquier actividad. El problema, aclaró, es la sustitución de los bienes externos por los internos.

Esta distinción podría enmarcar todas las ponencias y comunicaciones del congreso. Por ejemplo, la de David Buckinghan, quien alertó del peligro de ver a los niños como meros consumidores, es decir, únicamente desde la óptica del dinero. O la de María Lamuedra, preocupada por la visión que tienen los ciudadanos de los medios y si esta visión se corresponde o no con una democracia deliberativa, como a la que parecemos tender. O la de Marina Santín Durán, que alertó del peligro de idealizar la tecnología en una hipotética universidad sin profesores. Si la docencia no tiene calidad, las tecnologías no la aportarán.

Se podrían poner decenas de ejemplos, pero yo prefiero acabar con la educación, solución que apuntó Adela Cortina y a la que me sumo, con el mismo tono reivindicativo: la asignatura de ética no es una “maría” (facilona), no la puede impartir “el primero que llega a la facultad”, ya es hora de que “la ética del profesional de la información se tomara verdaderamente en serio”. Y la de las empresas de comunicación, por supuesto.

Todo para formar personas morales que utilicen los medios de que disponen, de comunicación o no, en beneficio propio y en el de toda la humanidad. Que en la vida no todo es blanco o negro, que la vida no es con medios o sin medios de comunicación.

Foto propia tomada en el auditorio de la facultad, en el momento de la intervención de Adela Cortina.

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3 respuestas a “Life Without Media”. Mi visión del VI CICR de la Facultad Blanquerna

  1. valentin spindler dijo:

    Perdóandme mi ‘intrusión’ en el debate de ‘sabios’, pero aprovecho el momento para llamar de nuevo la atención a la tabuización del tema (no de los sucesos,noticias) suicidio en los medios de comunicación – cuando dices en tu aportación : — En el caso de la información periodística, se trata de “forjar una ciudadana madura que pueda disponer de informacin suficiente para ser duea de su vida”.—
    Dónde hay los periodistas ‘responsables’ de la formación de la sociedad en un tema tan severa…

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  2. valentin spindler dijo:

    … y – según la fotografía- poca audiencia en una ponencia de una persona de nivel altísima en la temática – significa que..?

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  3. ejimenezgomez dijo:

    Valetín, puedes meterte en el enlace “Life without Media” y, en la sección “programa”, ver si existe alguna comunicación sobre medios de comunicación y suicidio. Yo no recuerdo haber visto nada, pero… había muchas mesas.

    Sí, es una pena que no asistiera más gente a la conferencia de Adela Cortina.

    Un abrazo y gracias por participar.

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