Gabilondo clama por mantener la esencia del oficio en tiempos de crisis

La entrevista de Juan Ramón Lucas (RNE) comienza con la canción “España, camisa blanca”. La ha elegido el entrevistado, el periodista Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942). La letra habla de esperanza, explica uno de los informadores radiofónicos más importantes de España. También uno de los más criticados. Gabilondo sabe que algunos le han reprochado, y le reprocharán siempre, haber actuado como correa de transmisión de la familia Polanco (propietaria de los medios del Grupo Prisa, donde siempre ha trabajado) y de Felipe González (ex presidente del Gobierno, del Partido Socialista). No le importa demasiado. Él sabe que “el mejor modo de servir a la empresa es ser útil a los oyentes“. Él sabe de las dificultades que tienen los periodistas para establecer la distancia adecuada con el poder: ni demasiado lejos, como para no saber lo que pasa, ni demasiado cerca, para no ser confundidos con él.

Nadie podrá reprocharle, sin embargo, su amor por su profesión, el periodismo. “Yo creo en ello”, afirma sin complejos, al mismo tiempo que reconoce que se trata de un término polisémico que puede producir confusiones, más todavía en estos tiempos de crisis. El periodismo es un oficio muy necesario, explica Iñaki, porque es necesario que alguien filtre y contextualice la avalancha de informaciones que se producen cada día. Los periodistas son imprescindibles, pues realizan la noble tarea de representar y administrar un bien social. “El periodista -dice más o menos así- es el que se queda de guardia cuando todo el mundo se va a trabajar. Y, cuando la gente regresa a su casa, cuenta cómo se ha portado el poder, en qué ha utilizado el dinero de todos, etc.”. Más todavía. Aquellos a los que no les importa la gente se han equivocado de oficio, advierte el comunicador.

El amor a su trabajo, no obstante, no le impide hacer autocríca. La libertad de expresión es fundamental, expone, pero no debe utilizarse para defender cuestiones que nada tienen que ver con ella, sino con “la lógica del gerente”, esto es, con la rentabilidad y la audiencia. Y no es que la audiencia no importe, aclara, pero los periodistas están en otra lógica, “la lógica de la comunicación y la verdad periodística”. También critica que la preocupación por el periodismo se reduzca a cuestiones empresariales o “cacharritos” tecnológicos que se aprenden, en palabras textuales, en “una semana”. Lo importante es saber qué contar, por qué, cómo ser útil a los ciudadanos… “Ahora sólo se cuentan audiencias, cuando lo que a mí me interesa es contar historias”.

No corren buenos tiempos para el periodismo, pero Iñaki Gabilondo no quiere que la crisis oculte la esencia del oficio. Y por eso, intuyo, ha escrito su libro El fin de una época. Reflexión sobre el oficio del periodismo. Para que los estudiantes y jóvenes profesionales sepan que es verdad lo que les han enseñado en las facultades. La dedicatoria es clara al respecto: “A ti, del que todos se ríen cuando dices que quieres ser periodista“.

La entrevista termina como comienza, con “España, camisa blanca”. Descubro una frase que me impacta: “La pena deja plomo en las alas”. En su última publicación, Iñaki Gabilondo realiza una advertencia esperanzada.

 

Pincha aquí para escuchar la entrevista

 

Pincha aquí para escuchar la canción

 

 

 Foto tomada de aquí.

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