¿Qué persona quiero ser y en qué mundo quiero vivir? La ética responde

Algunos alumnos de Comunicación tienen una imagen distorsionada de la ética. Les parece un conocimiento abstracto, alejado de la realidad, ajeno a su realidad y, por tanto, prescindible y aburrido. Se equivocan y, humildemente, voy a intentar mostrarlo en pocas palabras.

La etimología de la palabra ética, que proviene del griego, me parece muy clarificadora. Los griegos utilizaban esta palabra en tres sentidos principales: costumbres, carácter y morada. Esto ya nos da una idea del contenido de la ética: lo que hacemos, lo que somos, lo que habitamos.

La ética es, por tanto, una invitación a reflexionar sobre el modo de vida que llevamos, la personalidad que adquirimos a raíz de ese modo de vida, y la forma en la que nos situamos en el mundo, nuestra manera de mirarlo.

¿Es esto importante?

Parece que sí, en la medida en que nuestros actos, nuestro modo de ser y nuestro modo de situarnos en el mundo nos pueden conducir a la felicidad o a la desgracia más absoluta. 

¿Y hay alguien que no quiera ser feliz?

Es verdad que la herencia genética, la familia, los amigos, la educación pre-universitaria y otros factores nos han llevado por unos caminos y han condicionado nuestra manera de ser. La Universidad es el ámbito idóneo para pensar si lo que hemos adquirido, más inconsciente que conscientemente, nos ayuda a ser más felices o, por el contrario, debemos vaciar nuestra mochila de algún peso innecesario o, también, incorporar alguna idea o actitud que nos haga la vida más llevadera.

En el caso de los estudiantes que quieran dedicarse al periodismo, esta reflexión es fundamental. Porque el trabajo periodístico es muy absorbente, y deja poco tiempo para reflexionar sobre lo que hacemos, somos y creamos a nuestro alrededor. Porque el trabajo periodístico está sometido a múltiples presiones y requiere profesionales que posean convicciones profundas y sólidas. Porque el trabajo periodístico tiene una repercusión social de la que hemos de ser plenamente conscientes y plenamente responsables.

En definitiva, la asignatura de ética es una oportunidad -puede que la única- para pararse a pensar en lo que realmente importa: la propia felicidad. Así que, si eres alumno y tienes esa asignatura en tu carrera, plantéate seriamente qué tipo de persona y de profesional quieres ser, y en qué mundo quieres vivir y contribuir a crear. Y escucha, muy atentamente, lo que otros, sabios y/o profesionales de más experiencia, han respondido. Y arriésgate a ser quien quieres ser, también en el aula.

Si ahora eres incapaz de soportar la presión de la vergüenza o el rechazo de tus compañeros o profesor, ¿cómo podrás soportar la presión de una fuente, un jefe o un magnate de la política o las finanzas? No pierdas la oportunidad de conocerte a ti mismo y de ser quien quieres ser desde ya.

 

Imagen tomada de aquí.

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