Análisis del análisis

Estos últimos meses he estado trabajando en cómo analizar discursos/textos periodísticos. Siempre he defendido –y creo que siempre defenderé- la importancia del sentido común para afrontar cualquier trabajo. Por eso, soy consciente de que una lectura atenta de cualquier documento puede aportar algo interesante y relevante para terceras personas.

Sin embargo, la elaboración de una tesis doctoral requiere un especial cuidado. Con este tipo de investigación científica uno se presenta al mundo académico y, obviamente, ha de causar una buena impresión entre los que serán sus futuros colegas.

Pero no se trata simplemente de obtener un título y una nota alta –las cuales abundan sospechosamente, por cierto-. Se trata, al menos en lo que a análisis de textos se refiere, de demostrarse a uno mismo que realmente ha intentado dejar a un lado sus prejuicios y manías, que ha intentado comprender lo que el otro le quiere decir, que ha llegado a entender lo que está en juego para esa persona cuando se expresa como lo hace.

Después de leer algunos libros y artículos –siempre tengo la sensación de que muy pocos-, he llegado a la conclusión de que la mejor opción para mi trabajo consiste en complementar el análisis de contenido y el análisis retórico.

El análisis de contenido tiene un carácter cuantitativo que facilita la lectura en frío. Es decir, cuando uno hace una lectura normal, de sentido común, tiende a quedarse con lo que le gusta o lo que le sirve y a olvidar lo que no le convence o no le resulta útil. Un análisis de qué se dice (categorías temáticas), cómo (en qué orden, con qué frecuencia, con qué intensidad, en qué sentido) y junto a qué (contigencia o asociación de ideas) puede servir para distanciarse de lo leído y mirarlo con más serenidad.

El análisis retórico, por su parte, me parece que produce justamente el efecto contrario, es decir, enriquece la lectura y, siguiendo con la metáfora, sube la temperatura de la interpretación. Muchos análisis del discurso, de la enunciación o de la expresión terminan haciendo análisis retórico, tal vez porque éste es un frasco cuya fragancia lleva el poso de muchos siglos, una sabiduría que no podemos despreciar.

Mi esperanza es que la combinación del análisis de contenido y el retórico constituyan un cóctel suave, riguroso y profundo, que me permita hacerme cargo de los problemas que se cuecen y compartirlos a los demás lo más fielmente posible.

Ya se verá.

Foto tomada de aquí

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Metodología y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s