La necesidad de evidencias para dejar en evidencia: el caso Otto Reus

Sergi Sabaté me informa del caso del periodista Carlos Otto Reuss, que resumo a continuación.

El informador en cuestión trabajaba para El Día de Ciudad Real y al mismo tiempo mantenía -y mantiene- un blog sobre “noticias de Ciudad Real, España, Internacional, Política, Cultura, Internet, Prensa, Educación…”. Hete aquí que el 27 de octubre de 2008 publica un comentario sobre los problemas que existen para abrir el aeropuerto de Ciudad Real en el tiempo previsto por su director, Juan Antonio León Triviño.otto42

Con el signicativo título de “Por encima del bien y del mal“, Otto Reus considera que “el grupo de personas que dirigen el aeropuerto se han dedicado a forrarse a costa de los demás y a hacer y deshacer a su antojo sin dar explicaciones a nadie y actuando siempre por encima del bien y del mal con el visto bueno de los políticos de toda Castilla La-Mancha”. Más todavía, compara a León Triviño con “capos” como Carlos Fabra, Julián Muñoz, Jesús Gil, Florentino Pérez, Juan Villalonga o Juan Antonio Roca. El periodista también afirma que “el verdadero capo culipardo”, quien está detrás de la situación del aeropuerto, es Domingo Díaz de Mera, propietario de empresas de la construcción, inmobiliarias, medios de comunicación, etc. De hecho, en ese momento Díaz de Mera era accionista del diario en el que trabajaba el informador.

Al día siguiente de publicar este post, Carlos Otto Reuss recibe una carta de despido de su periódico, El Día de Ciudad Real, donde se le acusa de “atribuir calificativos vejatorios e injuriosos […] [a] determinados empresarios de Ciudad Real”. Poco tiempo después, el periodista demanda a su empresa por vulnerar su derecho a la libertad de expresión y pide al juez que declare su despido como improcedente.

En el juicio, celebrado el 3 de marzo de 2009, la empresa justifica la improcedencia en “la transgresión de la buena fe contractual y las ofensas al empresario”, como se puede ver en la sentencia facilitada por el periodista (p. 3). El periodista también recibe tres demandas, idénticas en la forma, por injurias y calumnias por parte de su periódico, León Triviño y Díaz de Mera. Para no extenderme más, remito a otro post donde Otto Reus realiza una síntesis cronológica de todo el proceso.

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El tema me parece complejo y no conozco todos los detalles, pero me atrevo a hacer las siguientes consideraciones, que pueden resultar útiles para jóvenes periodistas que se adentran en el peliagudo mundo del periodismo.

  • Un periodista puede tener las mejores intenciones del mundo (denunciar una situación injusta para la mayoría de los ciudadanos de un territorio), pero eso no le exime de asumir sus responsabilidades.
  • Un periodista puede cuestionar la actuación de una o más personas, pero insultarlas no otorga más fuerza a sus argumentos. Todo lo contrario.
  • Un periodista debe demostrar aquello que dice, sobre todo cuando está en juego la reputación de terceras personas.
  • Un periodista debe conocer quién o quiénes son los propietarios del medio en el que trabaja y tener mucho cuidado cuando informe de asuntos que afecten a sus intereses.
  • Un periodista debe conocer quién o quiénes son los amigos de los dueños del medio de comunicación en el que trabaja y tener mucho cuidado cuando informe de asuntos que afecten a sus intereses.
  • Un periodista que abra un blog personal debe saber que, si en su perfil informa de dónde trabaja, terceras personas pueden establecer una conexión entre ambos medios, con todo lo que ello supone (en este caso, que ha podido difundir información confidencial o que ha dañado el prestigido del rotativo donde ejerce).
  • Un periodista sabe que la libertad de expresión no es absoluta y que la ley le amparará siempre y cuando demuestre la veracidad de sus acusaciones sobre determinados hechos y cuando opine sin ofender la dignidad de las personas.
  • Una opinión pública bien informada es mucho más importante que un empresario indignado por haber sido puesto en evidencia con, valga la redundancia, el mayor número posible de evidencias.

Dicho lo cual, quiero dar mi enhorabuena a Carlos Otto Reus, por intentar concienciar a la sociedad ciudadrealeña de quiénes tienen la sartén por el mango -hacen falta más periodistas y más empresarios de la información con conciencia cívica-, y animarle a buscar más pruebas para la próxima oportunidad, que espero le llegue pronto. Porque, no lo he dicho, Carlos se quedó sin trabajo y sin indemnización.

Foto: http://www.ottoreuss.com/

 

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