Mi mejor profesor

¿Cómo era tu profesor favorito?

El instituto, situado en la periferia de la ciudad, distaba pocos metros de la cárcel, a modo de advertencia tangible para quienes estudiábamos en él. “Si no os aplicáis ahora, quién sabe lo que os aplicarán después”, podría haber advertido cualquier profesor un viernes por la tarde a una clase rebelde de un barrio rebelde.

Lo que sí escuché el año que entré en el Escultor Daniel -así se llamaba el centro donde estudié- es que un profesor había arrancado una puerta de su quicio, en el momento en el que él perdió el suyo con un grupo de alumnos de primer curso.

Nunca supe si el hecho ocurrió o no realmente. Mi única verdad es que al docente le precedía una fama terrible de iracundo y exigente. Y con esa evidencia intangible acudí a clase de Literatura tres años después, cuando le conocí.

Mi memoria ha borrado la mayoría de los contenidos que nos transmitió en sus clases. Con más nitidez recuerdo algunos de los trabajos que nos mandó realizar sobre Tiempo de Silencio de Luis Martín Santos o el Quijote de Cervantes. Si nuestro juez estimaba que tenían calidad suficiente, aparecían publicados en la revista del instituto. ¡Y qué ilusión hacía ver tu nombre y apellidos en un trozo de papel impreso!

Mi profesor sabía motivar y sabía sacar lo mejor de nosotros mismos, aquello que la insegura e inestable adolescencia nos impedía ver con claridad. De mí sacó un papel en una representación teatral de un fragmento de La Colmena de Camilo José Cela y la presentación y conducción de un recital de música con poemas de Miguel Hernández; y creo que hubiera sacado mucho más si no hubieran terminado las clases y no me hubiera mudado de ciudad.

Sólo gritó una vez en todo el curso, pero pronto se lo perdoné. Se enfadaba porque no podía permanecer indiferente, porque quería lo mejor para nosotros, y algunos se resistían.

Mi querido maestro, estas pobres palabras quieren servir para darte las gracias por animarme a no perder nunca mi espíritu creativo y para recordarme qué tipo de profesora quiero ser, si algún día tengo la oportunidad de volver a las aulas, de las que creo que nunca he salido.

Con gran afecto,

La eterna aprendiz

 

Foto: http://oscarzaragoza.blogspot.com

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9 respuestas a Mi mejor profesor

  1. Maite dijo:

    Ay Eva, es lo típico que ojalá pudiese leer la persona a la que realmente va destinada este escrito, o sea, a tu profesor, porque se emocionaría y estaría agradecido. Además, por joven que fuese cuando te dio clase ahora ya tendrá sus años… En fin… que a veces pienso en la cantidad de profesores que he tenido y qué pena que sean tan pocos los brillantes. Brillantes en el trato con el alumno. Me alegra que tuvieses uno así. Un abrazo y hasta el sábado que viene en zaragozaaaaaa¡¡¡

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  2. doctorandaenconstruccion dijo:

    Hola, Maite. Hace relativamente poco tiempo que le escribí unas cartas, para darle las gracias por todo y contarle qué estaba haciendo. Tal vez algún día vuelva a escribirle y le mande este texto. Un abrazote y hasta pronto.

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  3. Leo dijo:

    eva!

    Precisamente, hace un par de días me pedían una breve colaboración para una revista. La pregunta era:”¿Cuál ha sido la película que más te ha enseñado sobre la relación profesor-alumno?”. No lo dudé un momento: El Club de los poetas muertos. Keatling (Robert Williams) trata de que los estudiantes escuchen su propia voz y sean “librepensadores”.

    Leyéndote veía esto encarnado en tu propio profesor… Supongo que todos aspiramos a que algún día un alumno diga estas bonitas palabras sobre nuestra docencia, jeje.

    Leo

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  4. doctorandaenconstruccion dijo:

    Hola, Leo:
    Hace mucho que no veo El Club de los poetas muertos. La veré otra vez y te cuento. Besos.

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  5. Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
    Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
    Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
    Se plantea un modelo de enseñanza que se basa en descubrir la fuerza interior.
    Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
    Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar en mi blog

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    • doctorandaenconstruccion dijo:

      Estimado Carlos:
      Muchísimas gracias por escribirme y por invitarme a leer su libro. Yo también creo que los profesores son algo más que meros transmisores de conocimientos. “Descubrir la fuerza interior” que habita en cada alumno me parece un precioso reto. Seguiremos en contacto.

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  6. Mariela dijo:

    Un buen profesor es casi como un buen amigo, alguien que te recoge, que te enseña te encausa, en definitiva, alguien que con su trabajo, te quiere.

    Uy, tengo el día argentino “nos pongamos sensibles con los profes” 😉

    Me han gustado mucho tus líneas.

    Un abrazo

    M.

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  7. CARMEN CABESTANY dijo:

    Hola, Eva:

    Es bonito ver que alguien recuerda a un profesor porque le ayudó a descubrir, encauzar y/o potenciar su creatividad. Así debería ser siempre, aunque el sistema actual no lo pone fácil: es limitante, encorsetador, castrante… no sólo para los alumnos, sino también para los profesores…

    A “mis niños” -como suelo llamar a mis alumnos- siempre les digo que mis esfuerzos y mi trabajo de tantos años habrán valido la pena si alguno de ellos me recuerda… no por lo que le enseñé en Francés o en Lengua y Literatura, sino porque aprendió algo útil para su vida; tal vez a conocerse mejor y a quererse más; tal vez a relacionarse satisfactoriamente con los demás y con su entorno…; tal vez, solamente, a ser buena persona…

    Yo, a todos ellos, les agradezco lo que me enseñan día a día ( mucha gente no saben lo que se aprende enseñando…), les doy las gracias también por ayudarme a crecer, por permitirme hacer lo que me gusta, y les pido perdón por no poder salir, más que de vez en cuando y de forma casi clandestina, de ese encorsetamiento y de esos moldes establecidos que nos oprimen a todos.

    Mi empeño y mi compromiso es conseguir para alumnos, profesores, padres, sociedad en general, un amanecer en EDUCACIÓN (con mayúsculas) Y estoy segura de que, entre todos, lo conseguiremos…

    Un cariñoso abrazo,

    Carmen Cabestany
    Profesora de Secundaria y amante de su profesión

    P/D: Como lo prometido es deuda, ya ves que sí he estado curioseando tu blog… ¡Adelante!

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    • ejimenezgomez dijo:

      Querida Carmen:
      A mí me parece precioso que un profesor homenajee a sus alumnos. Y que confíe tanto en la educación. A mi alrededor detecto un cierto pesimismo y desencanto, así que me encanta que irradies esa ilusión por contribuir a una mejor docencia. Muchas gracias por compartir tu experiencia y por dejar constancia de ella en mi blog.

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